El arpista veracruzano Exal Prieto, figura reconocida del son jarocho y líder de la agrupación Pasión Jarocha, atraviesa una de las etapas más difíciles de su vida.
La diabetes que padece derivó en la amputación parcial del dedo índice de su mano derecha, una lesión que no solo compromete su salud, sino también el instrumento central de su vida: el arpa.
La información fue confirmada por Adriana Rodríguez, esposa del músico, quien habló directamente con XEU Noticias para detallar la situación.
Según relató, todo comenzó cuando Exal empezó a perder sensibilidad en los dedos debido a problemas de circulación sanguínea propios de la diabetes avanzada.
Una lesión menor, posiblemente una picadura o un golpe que pasó inadvertido, desencadenó una infección que terminó obligando a los médicos a intervenir quirúrgicamente.
"El empezó a perder sensibilidad, no le corre bien la sangre en sus dedos y perdió sensibilidad; entonces algo se le ha de haber picado o pegado, empezó su problema y por la diabetes le tuvieron que amputar la mitad del dedo".
La cirugía se realizó hace aproximadamente cuatro semanas. Sin embargo, el proceso postoperatorio no transcurrió sin complicaciones.
Poco después de la amputación, los niveles de hemoglobina del músico cayeron de manera significativa, lo que obligó a internarlo nuevamente en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para estabilizar su condición. La familia atravesó semanas de incertidumbre médica mientras el artista recuperaba fuerza.
La situación no se detuvo ahí. Adriana Rodríguez explicó que actualmente las mayores preocupaciones ya no están centradas únicamente en la mano operada, sino en la movilidad de Exal.
Los problemas circulatorios han afectado también sus pies, lo que le impide caminar con normalidad. En casa, el músico se desplaza en silla de ruedas para moverse de un lugar a otro, incluso para actividades cotidianas básicas.
"En estos días (las complicaciones) ya no es tanto por la amputación sino que sus pies (están afectados) ya no puede caminar mucho por lo mismo de la circulación, ahorita ya le está haciendo estragos la circulación en sus pies también y camina muy poco, en casa anda en silla de ruedas para poderse trasladarse al baño, al comedor".
La esposa del músico reconoció que este episodio le ha generado una profunda tristeza. No obstante, mantiene la esperanza de que, una vez que su salud general se estabilice, sea posible acceder a una prótesis que le permita retomar su labor artística. Ese es, por ahora, uno de los objetivos a mediano plazo.
Un médico particular lleva el seguimiento de su caso. Estudios clínicos recientes mostraron que los niveles de hemoglobina siguen por debajo de lo normal, por lo que los especialistas evalúan la posibilidad de una transfusión sanguínea, además de un tratamiento específico para mejorar la circulación en sus extremidades.
Exal Prieto comenzó a tocar el arpa a los 14 años y desde entonces construyó una trayectoria sólida dentro de la música tradicional veracruzana.
A lo largo de su carrera ha formado parte de agrupaciones de alto perfil dentro del mundo del son jarocho y la música folclórica mexicana, entre ellas:
En la actualidad, Exal lidera Pasión Jarocha, agrupación con la que se ha presentado en múltiples escenarios tanto dentro de México como en el extranjero, llevando el son jarocho veracruzano a nuevos públicos.
Ante la delicada situación y los gastos médicos que implica, amigos y colegas del músico han comenzado a organizarse. Por un lado, se ha puesto en marcha una colecta económica entre personas cercanas a la familia.
Por otro, compañeros del medio artístico están coordinando la realización de un concierto benéfico cuyos recursos serán destinados a apoyar a Exal Prieto durante este difícil período.
La comunidad musical de Veracruz ha respondido con solidaridad ante la noticia, reconociendo en Exal a un músico que dedicó su vida a preservar y difundir la música tradicional jarocha. Quienes deseen sumarse a las iniciativas de apoyo pueden estar pendientes de los anuncios que realice la propia familia a través de sus redes sociales.
Por lo pronto, el arpista continúa en casa, bajo cuidados médicos y con el respaldo de su familia, esperando que los próximos tratamientos estabilicen su salud y abran la puerta a una recuperación que, aunque lenta, le permita volver algún día a las cuerdas del arpa.