Prevén una canícula más intensa; así golpearía el fenómeno en Veracruz

Imagen Prevén una canícula más intensa; así golpearía el fenómeno en Veracruz

Por: Alexandra Burch

Especialistas advierten que El Niño podría intensificar el fenómeno y extender el déficit de precipitaciones hasta septiembre

Si en las últimas semanas has notado que el calor aprieta más de lo habitual y que las lluvias parecen haberse tomado un descanso, no estás imaginándolo. Veracruz está entrando de lleno en la canícula, ese periodo del verano en el que las precipitaciones bajan y el termómetro sube. Y este año, según los expertos, el fenómeno podría venir con más fuerza de lo normal, impulsado por la presencia de El Niño.

Así lo advirtieron varios especialistas en clima durante el programa Periodismo de Análisis de XEU, donde se analizó el panorama meteorológico que enfrentará el estado durante las próximas semanas. Las señales no son para alarmarse, pero sí para estar preparados.

¿Qué es exactamente la canícula y por qué importa?

La canícula es un fenómeno climático que ocurre cada año durante la temporada de lluvias en México. En lugar de ser una temporada seca independiente, se trata de una pausa dentro del propio periodo húmedo: las precipitaciones disminuyen de manera notable durante algunas semanas, mientras que las temperaturas se disparan. Para Veracruz, esto se traduce en días bochornosos, noches calurosas y una sensación general de que el verano se pone en modo de máxima intensidad.

La consultora ambiental en clima y cambio climático Daniela Cruz Pastrana lo explicó con claridad en el programa. Según ella, existe la probabilidad de que este año la canícula sea más marcada, aunque todavía es pronto para determinar con exactitud cuánto durará o qué tan intensa será.

"La canícula es una disminución temporal de las lluvias dentro de la temporada húmeda, pero no significa que deje de llover por completo".

Daniela Cruz Pastrana, consultora ambiental en clima y cambio climático

El fenómeno suele presentarse entre la segunda quincena de julio y parte de agosto, aunque su duración puede variar de un año a otro dependiendo de múltiples factores climáticos. Este 2025, uno de esos factores es precisamente El Niño, cuya influencia sobre los patrones de lluvia en México ha sido ampliamente documentada por organismos meteorológicos.

Conagua anticipa déficit de lluvias hasta septiembre

Uno de los datos más relevantes que surgió durante el programa fue el pronóstico que maneja la Comisión Nacional del Agua (Conagua). La jefa de Hidrometeorología de la dependencia, Jessica Luna, señaló que los modelos climáticos ya muestran un déficit de precipitaciones para los meses de julio, agosto y septiembre, lo que implica que el impacto podría extenderse bastante más allá de las semanas típicas de canícula.

"Vamos a tener la presencia de la canícula y posiblemente este déficit de lluvias se va a estar extendiendo hacia los meses de agosto y septiembre".

Jessica Luna, jefa de Hidrometeorología de Conagua

La especialista también advirtió sobre consecuencias concretas que podrían derivarse de esta situación para la población veracruzana. Menos lluvia sostenida en el tiempo no solo significa días más calurosos: también puede traducirse en problemas que afectan directamente la vida cotidiana.

"Quizás vamos a ver que las temperaturas máximas puedan incrementarse; también puede haber la posibilidad de que se reactive la cantidad de incendios forestales y quizás algún desabasto de agua".

Jessica Luna, jefa de Hidrometeorología de Conagua

Entre los efectos que los especialistas consideran posibles durante este periodo se encuentran:

  • Incremento en las temperaturas máximas diarias en diversas regiones del estado.
  • Mayor riesgo de incendios forestales, especialmente en zonas serranas y de transición.
  • Posibles presiones sobre el abastecimiento de agua potable en municipios vulnerables.
  • Condiciones de estrés hídrico para actividades agrícolas.

El Niño como factor de riesgo adicional

El meteorólogo de Meteored, José Martín Cortés, aportó otro elemento importante al análisis: la relación directa entre El Niño y la intensidad esperada de la canícula este año. Este fenómeno oceánico-atmosférico, que eleva la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico tropical, tiene un efecto comprobado sobre los patrones de precipitación en México, y en particular sobre el sur y sureste del país.

"La precipitación podría ser inferior a lo normal. Si sabemos que la canícula normalmente tiene menos lluvias, quizá ahora por este fenómeno de El Niño podría ser todavía de menor cantidad".

José Martín Cortés, meteorólogo de Meteored

Sin embargo, el especialista fue cuidadoso al aclarar que una canícula más intensa no equivale a un verano sin tormentas. Esta distinción es importante para no bajar la guardia ante fenómenos que pueden presentarse de forma repentina y localizada.

"No quiere decir que no llueva o que sea puro sol y calor. Alguna tormenta intensa puede generarse y ocasionar inundaciones".

José Martín Cortés, meteorólogo de Meteored

Este punto es clave: aunque el promedio de lluvias baje, la posibilidad de aguaceros concentrados y violentos no desaparece. De hecho, en algunas ocasiones la canícula puede ir acompañada de tormentas aisladas que, al caer sobre suelos resecos, generan escurrimientos rápidos y riesgo de inundaciones locales.

¿Qué pueden hacer los veracruzanos ante este panorama?

Ante las perspectivas que presentaron los especialistas, la recomendación general apunta en dos direcciones: uso responsable del agua y atención constante a los avisos oficiales. Con un posible déficit hídrico que podría prolongarse hasta el final del verano, cada litro cuenta.

Los expertos invitaron a la población a mantenerse pendiente de los comunicados que emitan Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismos que monitorean de forma permanente la evolución de los fenómenos climáticos y que emiten alertas tempranas cuando se detectan condiciones de riesgo.

La canícula, en suma, no es una sorpresa ni una catástrofe inevitable. Es un fenómeno conocido, documentado y predecible en términos generales. Lo que cambia este año es su posible magnitud, y para eso la mejor herramienta sigue siendo la misma de siempre: información, prevención y sentido común.

 

Foto generada con IA

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