Nos dejó huérfanas: el desgarrador clamor de una joven que exige justicia por el asesinato de su mamá en Veracruz

Imagen Nos dejó huérfanas: el desgarrador clamor de una joven que exige justicia por el asesinato de su mamá en Veracruz

Por: Joel Cruz
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La joven de 21 años pide a la gobernadora Rocío Nahle y a la FGE que el feminicidio no quede impune.

Con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas, Denisse Itzel Vergara Merlín alzó la voz para exigir justicia por el feminicidio de su madre, Noemí, quien perdió la vida durante la madrugada del domingo luego de que su expareja la arrolló con un tráiler en el Fraccionamiento La Herradura, al norte de la ciudad de Veracruz. Una historia de violencia que nadie detuvo a tiempo y que ahora dejó a dos hijas sin su único sostén.

Un crimen anunciado en La Herradura

Los hechos ocurrieron en la esquina de las calles Lazo y Carreta, dentro del fraccionamiento. Vecinos de la zona escucharon una fuerte discusión entre Noemí y el conductor de una unidad pesada, identificado como Lázaro "N", quien resultó ser su expareja.

Según los testimonios de quienes presenciaron la escena, la mujer quedó colgada de la ventana del tráiler, pero el conductor aceleró sin detenerse. Noemí de 39 años de edad cayó al pavimento y fue arrollada hasta perder la vida. El agresor inicialmente se dio a la fuga.

Cuando Denisse se enteró de lo ocurrido, no estaba en casa. Fue a través de redes sociales que leyó sobre un trailero que había atropellado a una mujer en su propio fraccionamiento y había huido. Regresó de inmediato, pero ya no había nada que hacer. Los vecinos le confirmaron lo que sus ojos no querían creer.

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Una historia de maltrato que nadie quiso escuchar

Denisse lleva años cargando el peso de saber que su mamá vivía en un ciclo de violencia del que era difícil salir. Ella misma fue testigo de agresiones y manipulaciones constantes, y aunque en algún momento presentó una denuncia formal contra Lázaro, eso nunca lo detuvo.

"Yo fui testigo de cómo ese hombre maltrataba a mi mamá, la manipulaba a más no poder, ya se le había metido una demanda pero para él eso nunca fue motivo para parar, ese hombre era tan temido que nos metía tanto miedo a mí como a mi hermana, como para saber si hablábamos a la policía nunca nos iban a escuchar, nunca nos iban a apoyar".

Esa sensación de desamparo no era infundada. El agresor las amenazaba directamente, haciéndoles sentir que las autoridades no les harían caso porque él se creía intocable. Y esa percepción, dice Denisse, las paralizó durante demasiado tiempo.

"Fueron tantas las agresiones que yo sabía que en algún momento esto iba a terminar así; yo llegué a decirle a ese hombre que no tocara a mi mamá, ¿Qué iba a esperar? ¿Qué la matara? Y efectivamente así fue, me la arrebató de las manos, me quitó a mi mamá y ya no está para defenderse y hablar por ella, y lo único que me queda es alzar la voz por ella".

Dos hijas solas: una de 21 y otra de 9 años

Lo que hace aún más devastador este caso es la situación en la que quedaron las hijas de Noemí. Denisse tiene 21 años y estudia la universidad. Su padre falleció tiempo atrás, y su madre era el único pilar que sostenía a la familia. Ahora ella tendrá que hacerse cargo de su hermana menor, una niña de 9 años que cursa la primaria.

"Yo tengo una hermana menor, nos quedamos totalmente solas, ya que mi mamá era mi único apoyo, nuestro papá ya también había fallecido y no solo dejaron a una hija huérfana, dejaron a dos sin su madre, era el único apoyo que teníamos y a ese hombre no le importó sabiendo que mi mamá era nuestro único apoyo, nos dejó totalmente solas, ahora yo soy la que tiene que ver por mi hermana".

Mientras tanto, los restos de Noemí fueron trasladados a Acayucan, municipio del sur de Veracruz del que era originaria, donde sus seres queridos le dan el último adiós.

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El llamado a Rocío Nahle, la FGE y el Poder Judicial

Con todo el dolor encima pero con una determinación que impresiona, Denisse hizo un llamado directo a las instituciones del estado para que este caso no se pierda en el olvido como tantos otros feminicidios en Veracruz.

Su exigencia es clara y va dirigida a tres instancias concretas:

  • A la gobernadora Rocío Nahle García, para que intervenga y garantice que el caso reciba la atención que merece.
  • A la Fiscalía General del Estado (FGE), para que la investigación avance con rigor y el caso no quede impune.
  • Al Poder Judicial de Veracruz, para que cuando llegue el momento, la sentencia sea justa y proporcional al crimen cometido.

La joven sabe que el camino legal será largo y desgastante, pero dice que no va a quedarse callada. Alzar la voz por su mamá, dice, es lo único que le queda.

Lázaro "N"

Dos jóvenes siguieron en una motocicleta al trailero mientras intentaba darse a la fuga, mientras los vecinos pidieron la intervención de la polícia.

Los cuerpos de seguridad desplegaron de inmediato un operativo de búsqueda que culminó con la detención del conductor cuando ya circulaba por la autopista rumbo a Cardel.

Un juez de control dictó un año de prisión preventiva oficiosa contra Lázaro Eduardo "N", señalado como probable responsable del feminicidio y este jueves es la audiencia en donde podría ser vinculado a proceso.

Un patrón que se repite: la violencia que no se detiene a tiempo

El caso de Noemí no es aislado. Veracruz acumula uno de los registros más altos del país en materia de feminicidios, y la historia de esta familia refleja una realidad que se repite con dolorosa frecuencia: mujeres que viven en ciclos de violencia, denuncias que no bastan, y agresores que actúan con total impunidad porque saben que el sistema rara vez los detiene a tiempo.

Denisse lo vivió de cerca. Vio las agresiones. Escuchó las amenazas. Intentó intervenir. Y aun así, el desenlace que temía llegó de madrugada, en una calle de su propio fraccionamiento, con un tráiler como arma y su madre como víctima.

Hoy, mientras estudia y planea cómo sacar adelante a su hermana de 9 años, esta joven veracruzana no para de pedir que Lázaro "N" sea  condenado. Que la muerte de Noemí no quede impune. Que su historia no sea un número más en las estadísticas.

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