En la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, los cuerpos de perros y gatos atropellados pueden pasar días enteros sobre el asfalto, bajo el sol, sin que nadie haga algo al respecto. Eso fue exactamente lo que Alejandro Herrera Medina, conocido en redes sociales como 'El Char HM', decidió que no podía seguir ignorando.
Su historia no empezó con un plan ni con una organización detrás. Empezó con una pala, unas bolsas negras de basura, cal y las ganas de hacer lo que nadie más estaba haciendo.
El primer paso lo dio en noviembre de 2025, cuando encontró un mapache sin vida sobre la avenida J.B. Lobos, en la zona del Coyol, que llevaba tres días tirado en plena vía pública. A unos metros, un perro en las mismas condiciones. Alejandro los recogió a ambos y los enterró.
Las imágenes se subieron a Facebook, TikTok y otras plataformas, y lo que siguió fue algo que él probablemente no anticipó: la viralidad. El video corrió con rapidez entre usuarios de la región y comenzaron a llegarle mensajes de personas que querían reportarle otros animales muertos en distintas calles de la ciudad.
De la noche a la mañana, 'El Char HM' se convirtió en una especie de servicio informal de atención a animales muertos en la vía pública, cubriendo un vacío que nadie ha logrado resolver de manera efectiva.
En entrevista con XEU Noticias, Alejandro explicó con sencillez lo que lo empujó a comenzar. No es activista ni voluntario de ninguna agrupación. Es, según sus propias palabras, alguien que no soportó seguir pasando de largo.
"Uno va pasando y luego hay olores putrefactos y dije: 'alguien tiene que hacer algo', hay que tener empatía, ser conscientes y por eso fue que comencé, lo hago de corazón y los animales necesitan enterrarse dignamente y descansar".
Es creyente de que las mascotas y los animales callejeros merecen una sepultura digna. Esa convicción, tan simple como profunda, es lo que lo saca a las calles cada vez que alguien le manda un reporte.
Alejandro reconoce que no tomó ningún curso ni capacitación formal para realizar estas inhumaciones. También es consciente de los riesgos sanitarios que implica manipular animales en descomposición.
Ha ido aprendiendo sobre la marcha, incorporando medidas de seguridad que la misma gente que lo sigue en redes le ha ido recomendando. Las escenas que enfrenta no son fáciles.
"Los últimos que me tocaron fueron un gato y dos perros en estado total de descomposición, tienen abierto el cuello, el pelaje ya lo tiene muy alzado y repleto de gusanos; ayer encontré un gato que por encima se veía bien, lo levanté y tenía una bola de gusanos".
Hasta ahora no ha reportado consecuencias graves para su salud, aunque sí ha vivido momentos difíciles. Cuenta que en algunas ocasiones, mientras come, los recuerdos de lo que ha visto lo asaltan y terminan provocándole náuseas. Aun así, no considera detenerse.
En casa, en la colonia Ana Carreto, Alejandro tiene una perra y un gato. Quizá por eso le resulta imposible mirar hacia otro lado cuando encuentra un animal tirado en la calle. Su motivación, asegura, no está en la fama ni en los likes, aunque la viralidad haya sido la que terminó dándole escala a lo que hace.
"Yo tengo una perrita y un gatito, pero principalmente fue por empatía hacia los animales que son seres vivos, que sienten, que no pueden hablar, que sufren hambre, tienen sed y los amo, a los animales los amo".
Su familia prefiere mantenerse al margen del tema, sin pronunciarse públicamente. Algunos amigos lo han acompañado en algunas salidas, pero en la mayoría de los casos 'El Char HM' actúa solo y con sus propios recursos. Las críticas que recibe en redes sociales le generan molestia pasajera, aunque intenta no darles demasiado peso.
Alejandro hizo un llamado directo a la ciudadanía para que se sume a esta causa. No pide dinero, sino artículos concretos que le permitan seguir trabajando con mayor seguridad y eficiencia. Entre los materiales que necesita están:
La historia de Alejandro Herrera Medina es, en el fondo, el retrato de algo que ocurre todos los días en las calles de Veracruz y Boca del Río: animales que mueren sin que nadie se haga responsable de ellos, y ciudadanos que terminan ocupando espacios que el sistema no ha sabido cubrir.
Que un joven de 23 años de edad con una pala y una bolsa negra de basura se haya convertido en referente de bienestar animal en la ciudad dice tanto de él como de lo mucho que aún falta por hacer.
Mientras tanto, 'El Char HM' sigue saliendo cada vez que alguien le escribe. Con lo que tiene. Porque, como él mismo dice, alguien tiene que hacerlo.