Cada año, cuando el calendario apunta hacia julio y agosto, la palabra "canícula" empieza a circular con fuerza en Veracruz y en buena parte del sureste mexicano. Pero, ¿realmente sabemos de qué estamos hablando? Daniela Cruz Pastrana, licenciada en Ciencias Atmosféricas, maestra en Ciencias con orientación en física de la atmósfera, consultora ambiental y cofundadora del colectivo Chipi Chipi Atmosférico, aclara varios de los mitos que rodean a este fenómeno.
Antes que nada, hay que entender algo fundamental: la canícula no es una ola de calor ni un evento meteorológico extremo. Lo que describe, específicamente para el oriente de México, el sur-sureste y Centroamérica, es una cosa distinta.
"La canícula para nuestra región [...] se refiere a un periodo de disminución en el tiempo de lluvias. Debemos recordar que para esta región las lluvias se presentan de mayo a noviembre, y este descenso de las lluvias lo podemos tener entre julio y agosto. Sin embargo, esto no es fijo; no es que siempre se presente la canícula y tampoco es que tengamos un día en el cual sepamos que ya empezó". Daniela Cruz Pastrana
En otras palabras: la canícula no llega en una fecha marcada en el calendario, ni afecta igual a todos los años. Su principal característica es la reducción de lluvias durante el verano, acompañada generalmente de menor nubosidad, lo que deja pasar más radiación solar directa sobre la superficie. Y eso, claro, se siente en el cuerpo.
Que baje la lluvia y suba la sensación de calor tiene consecuencias. Cruz Pastrana confirma que este periodo sí puede generar estrés térmico, aunque no todos lo vivimos de la misma manera.
"Sí, claro. Cualquier condición en la que nos encontremos por arriba de un umbral de temperatura puede generar estrés térmico para los humanos, para la vegetación y para los animales. [...] No es que todos nos enfrentemos a la misma temperatura y tengamos las mismas condiciones de estrés térmico, sino que depende de cómo estamos adaptados". Daniela Cruz Pastrana
Esto es clave: personas mayores, niños pequeños, quienes trabajan a la intemperie y quienes tienen condiciones de salud preexistentes son los más vulnerables durante este tipo de periodos. La adaptación del cuerpo al calor local, la ventilación de los espacios donde vivimos y la hidratación hacen una diferencia enorme.
Uno de los aspectos más interesantes de la explicación de Cruz Pastrana tiene que ver con las creencias populares que acompañan a este fenómeno desde hace generaciones. Veracruz no es la excepción: circulan historias sobre heridas que no sanan, calores insoportables y alimentos que se echan a perder con velocidad inusual. La ciencia tiene algo que decir al respecto.
¿Las heridas tardan más en sanar? Esta es quizás la creencia más arraigada. La especialista la desmiente sin rodeos.
"Todos estos dichos no tienen una razón científica. Por ejemplo, en el caso de las heridas, en cualquier momento del año en el que no nos cuidemos una herida, no tengamos la higiene suficiente y las condiciones adecuadas, se nos puede complicar. No está asociado a la canícula". Daniela Cruz Pastrana
¿Es la época más calurosa del año en Veracruz? Tampoco. Este es otro de los malentendidos más frecuentes, y la respuesta sorprende a muchos.
"La percepción de que hace más calor es errónea, porque para nuestra región el mayor calor se presenta durante mayo. Así es que tenemos varias ideas un poco equivocadas alrededor de la canícula". Daniela Cruz Pastrana
La confusión, explica la experta, viene de lo que ocurre en otras latitudes. En Europa, por ejemplo, julio y agosto sí representan el pico de calor del año. Pero en el oriente de México la dinámica climática es otra.
"Otra de las cuestiones por las que se menciona que es la temporada más cálida es porque en Europa sí sucede esto, pero para nuestra región no. Allá sí tienen ahorita la temporada más cálida, pero para México no es así". Daniela Cruz Pastrana
¿La comida se descompone más rápido durante la canícula? En este caso hay una parte de verdad, pero con matices importantes. No es exclusivo de la canícula, sino una consecuencia del calor en general, agravada por el cambio climático.
"En cualquier condición de incremento de calor, los alimentos se descomponen más rápido, sobre todo aquellos que de por sí tienen una facilidad para descomponerse, como los lácteos o las carnes. [...] También se ha observado que ante condiciones de cambio climático estos alimentos se descompondrán más fácilmente, lo que ocasiona enfermedades gastrointestinales". Daniela Cruz Pastrana
La buena noticia es que, con información y algunos hábitos sencillos, es perfectamente posible atravesar este periodo sin mayores complicaciones. Daniela Cruz Pastrana comparte recomendaciones prácticas pensadas específicamente para el contexto de la región:
La canícula no es el monstruo climático que la leyenda popular ha construido, pero tampoco es algo que deba tomarse a la ligera. Entender qué es realmente, qué mitos hay que desechar y cómo prepararse es la mejor herramienta para cuidar la salud de toda la familia durante estos meses de verano en Veracruz.