Café de la Merced en Veracruz: ¿qué pasó con el histórico lugar?

Imagen Café de la Merced en Veracruz: ¿qué pasó con el histórico lugar?

Por: Inés Tabal
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Seis años después del cierre por pandemia, el edificio del Centro Histórico muestra señales de cambio inminente

Para muchos veracruzanos, pasar frente al edificio de la calle Rayón casi esquina avenida Zaragoza y ver todavía la tradicional taza pintada en la fachada es un golpe de nostalgia. El Café de la Merced, uno de los establecimientos más queridos y emblemáticos del Centro Histórico de Veracruz, cerró sus puertas en junio de 2020 por la crisis que desató la pandemia de Covid-19. Y aunque su dueño prometió que el cierre sería temporal, seis años después el lugar sigue sin reabrir. Ahora, algo está pasando ahí adentro.

Un ícono del café veracruzano con seis décadas de historia

El Café de la Merced no era un lugar cualquiera. Fundado en 1961, acumuló alrededor de 60 años de historia y de presencia en la vida cotidiana de la ciudad. Fue punto de encuentro para familias, estudiantes, escritores y también para el mundo político. En sus mesas se pactaron acuerdos, se dieron ruedas de prensa y llegaron a comer funcionarios de distintos niveles de gobierno.

De hecho, el lugar era frecuentado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en varias ocasiones visitó la cafetería durante sus estancias en Veracruz, lo que le dio al sitio una proyección que iba más allá del ámbito local.

Sus orígenes están en el edificio de La Lotería, en la esquina de la calle Rayón con el Callejón Clavijero, desde donde la cafetería fue creciendo hasta mudarse unos metros hacia la avenida Zaragoza, dirección en la que permaneció hasta su cierre definitivo.

La fachada resistió, pero el interior comenzó a vaciarse

Lo curioso es que, a pesar del paso del tiempo, el edificio mantuvo casi intacta su imagen exterior. La taza característica, el nombre del café en letras desgastadas y las cortinas metálicas cerradas se convirtieron, sin quererlo, en parte del paisaje urbano del primer cuadro de Veracruz. Una postal de lo que fue, que muchos fotografiaban al pasar.

Pero este martes 22 de julio algo cambió. Personal acudió al inmueble para realizar una limpieza a fondo y retirar los objetos que habían quedado guardados dentro desde el cierre. Mesas, sillas y hasta máquinas expendedoras de refresco salieron del local ese día, marcando una ruptura simbólica con lo que quedaba del antiguo café.

El movimiento no se limitó al local principal. El edificio contiguo también fue intervenido: le retiraron escombros, protegieron con tablas de madera los cristales que estaban rotos y, de manera significativa, colocaron un letrero visible desde la calle. De igual manera le colocaron un letrero de "Se renta". 

Lo que perdió Veracruz con su cierre

El cierre del Café de la Merced dejó un hueco difícil de llenar en la escena cultural y gastronómica del puerto. Estos lugares no son solo negocios: son puntos de referencia urbana, parte de la memoria colectiva de una ciudad. Cuando desaparecen, se llevan consigo décadas de conversaciones, de olores, de rutinas.

Veracruz ha perdido en los últimos años varios de esos espacios que definían la identidad del Centro Histórico, y el Café de la Merced representa quizás el caso más simbólico: un establecimiento con nombre, historia y clientela fiel que no pudo sobrevivir al golpe económico de la pandemia.

Lo que queda ahora es la esperanza de que el espacio vuelva a tener vida, aunque sea bajo otro nombre y con otro giro comercial. Mientras tanto, la taza en la fachada sigue ahí, como último testigo de lo que alguna vez fue uno de los cafés más importantes del puerto jarocho.

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