Si estabas esperando inscribirte a los cursos gratuitos de conducción de motocicletas en Veracruz, tendrás que esperar un poco más. La Federación Rodando y Creando Cultura para el Motociclista tuvo que poner en pausa el programa porque, por el momento, no tiene dónde impartir las clases.
El motivo es sencillo pero frustrante: el espacio donde se hacían las prácticas fue rentado por otra persona y ahora está en proceso de remodelación. Sin ese lugar, no hay forma de continuar con las actividades de manera segura y ordenada.
Carlos Sánchez, delegado en Veracruz de la federación, explicó directamente la situación. El sitio que usaban cambió de manos y, por ahora, no han podido hablar con los nuevos responsables del lugar para llegar a algún acuerdo.
"Por el momento lo tenemos en receso, el espacio que teníamos se rentó, no hemos podido acercarnos con la administración que tiene ahorita el lugar. Estamos esperando que terminen, están reacondicionando el espacio para lo que van a hacer ellos ahí".
No es la primera vez que el programa enfrenta una situación así. Sánchez recordó que en algún momento el Ayuntamiento de Veracruz les permitió usar temporalmente el estacionamiento de Reino Mágico para las prácticas. Sin embargo, ese espacio tampoco pudo convertirse en sede permanente porque las actividades que se realizan ahí de manera regular lo hacían inviable como campo de entrenamiento para motociclistas.
Lo que hace especialmente valioso a este programa es que es completamente gratuito. En una ciudad donde aprender a manejar una motocicleta de forma segura puede ser caro o difícil de encontrar, la federación ofrece formación sin cobrar un solo peso a los participantes.
"No, son sin costo alguno, es un proyecto de la federación precisamente, no tienen costo alguno".
El programa forma parte de una iniciativa más amplia impulsada por la federación a nivel nacional, con el objetivo de fomentar una cultura vial responsable entre los motociclistas. La idea no es solo enseñar a manejar, sino hacerlo bien, con seguridad y consciencia del riesgo que implica circular en dos ruedas por calles y carreteras.
En términos generales, el curso está pensado para personas mayores de 18 años. Pero hay una excepción importante que no muchos conocen: los jóvenes de entre 14 y 15 años también pueden participar, siempre y cuando sus padres estén de acuerdo y entiendan bien de qué se trata.
Carlos Sánchez fue claro al explicar cómo manejan estos casos. No se trata simplemente de decir "sí" o "no", sino de tener una conversación real con la familia antes de cualquier decisión.
"Si tú como padre de familia me dices: 'Yo quiero que mi hijo o mi hija de 14 años, 15 aprenda a manejar moto', primero platico contigo, te digo las cosas y ya decides si realmente quieres que tu hijo o hija aprenda a manejar motocicleta. Tú decides, nosotros con gusto te apoyamos".
Este enfoque refleja la filosofía del programa: no se trata de imponer, sino de informar y acompañar. La federación reconoce que hay familias donde el uso de la motocicleta es parte de la vida cotidiana desde temprana edad, y prefieren que eso ocurra con preparación antes que sin ella.
Mientras la situación del local anterior se resuelve, la federación está haciendo un llamado abierto a quien pueda ayudar. Necesitan un espacio amplio, ya sea de una institución pública, una empresa privada o incluso un particular que quiera contribuir con el proyecto.
"El llamado a alguien que nos pudiera apoyar con un espacio amplio para poder continuar con los cursos sería muy grato para nosotros poder continuar".
Las características básicas que requieren son espacio suficiente para que los participantes puedan practicar maniobras con las motos sin riesgo, y condiciones mínimas de seguridad. No necesitan grandes instalaciones, pero sí un terreno disponible de manera regular.
En Veracruz, como en buena parte del país, las motocicletas son un medio de transporte fundamental para miles de familias. Sin embargo, una parte significativa de quienes las usan a diario nunca recibió formación formal para manejarlas. Eso se traduce directamente en accidentes, muchos de ellos evitables.
Programas como el de la Federación Rodando y Creando Cultura para el Motociclista llenan un hueco real: forman a conductores desde cero, sin costo, y con un enfoque en la seguridad vial. Que estén en pausa no es un detalle menor, es una oportunidad perdida para la comunidad motociclista del puerto mientras no se resuelva.
Por ahora, quienes estén interesados en los cursos deberán esperar a que la federación encuentre un nuevo espacio. Y si alguien puede ayudar con eso, el delegado Carlos Sánchez está esperando ese contacto.