Por fuera luce igual, pero por dentro sorprende a todos en Veracruz

Imagen Por fuera luce igual, pero por dentro sorprende a todos en Veracruz

Por: José de Aquino

El fruto cultivado en Chihuahua y originario de África conquista el paladar veracruzano cada verano con un sabor que supera a la variedad roja

Cada verano, un fruto poco común comienza a aparecer en los mercados y puestos del puerto de Veracruz. Se trata de la sandía amarilla, una variedad que destaca por su pulpa de color dorado, su sabor más dulce y la ausencia de semillas.

No es un mito ni un experimento raro. La sandía de pulpa amarilla es real, y quienes la venden en la ciudad confirman que su disponibilidad está marcada por el calendario: solo se consigue en verano, que es cuando el calor veracruzano la hace aún más apetecible.

¿Cuál es la diferencia con la sandía roja?

A simple vista puede parecer igual por fuera, pero al abrirla, la sorpresa es total. La pulpa amarilla contrasta radicalmente con el rojo intenso al que estamos acostumbrados, y eso no es lo único que cambia. Según los vendedores que ofrecen este producto en el puerto, las diferencias más notables son:

  • Es más dulce que la variedad roja convencional.
  • No tiene semillas, lo que la hace aún más cómoda de comer.
  • Su precio es más elevado que el de la sandía roja, aunque sigue siendo accesible.

En cuanto al costo, el kilo de sandía amarilla ronda actualmente los 22 pesos en Veracruz. No es un precio desorbitado, pero sí representa un aumento respecto a cuando este fruto apareció por primera vez en el mercado local: en 2025, el kilo se conseguía a 18 pesos

Un viaje largo: de África a Chihuahua, y de Chihuahua a Veracruz

La historia de esta sandía es tan curiosa como su color. Aunque hoy se cultiva en Chihuahua, en el norte de México, su origen es africano. Sí, leíste bien: este fruto que ahora puedes encontrar en el puerto llegó al continente americano desde África, y con el tiempo encontró en las condiciones del norte del país un terreno fértil para su producción.

Desde Chihuahua recorre cientos de kilómetros hasta llegar a las manos de los vendedores veracruzanos, quienes la traen durante los meses de verano, que es cuando la temporada permite su distribución. No se trata de un producto que esté disponible todo el año, lo que le da ese toque de exclusividad temporal que la hace más atractiva.

El verano veracruzano tiene nuevo color

En una ciudad donde el calor puede ser implacable entre junio y agosto, cualquier fruta fresca es bienvenida. Para muchos veracruzanos, verla en un puesto es inevitable detenerse a preguntar qué es, cómo sabe y por qué es de ese color.

Quienes ya la probaron saben que el sabor no decepciona. De hecho, varios vendedores señalan que los clientes que la prueban una vez suelen regresar antes de que se acabe la temporada, porque saben que en unos meses ya no habrá manera de conseguirla en el puerto la sandía amarilla.

 

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