La IA no reemplazará el trabajo de un peluquero: Miriam con más de 20 años de experiencia en Veracruz

Imagen La IA no reemplazará el trabajo de un peluquero: Miriam con más de 20 años de experiencia en Veracruz

Por: José de Aquino

Miriam Morales López, con más de 20 años de oficio, explica por qué un robot jamás podrá reemplazar las manos y el ojo del peluquero

En un mundo donde la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados y ya se mete en territorios que parecían exclusivamente humanos, hay oficios que se resisten — y con muy buenas razones. Miriam Morales López, peluquera veracruzana con más de dos décadas frente a las tijeras, lo tiene claro: ninguna máquina va a quitarle la silla a un buen profesional del corte de cabello. Al menos, no por ahora.

En conversación con XEU Noticias, Miriam afirmó que la capacidad de leer a cada cliente, adaptarse a sus particularidades físicas y responder a sus caprichos del momento, es una habilidad que, asegura, ningún algoritmo tiene todavía.

Cada cabeza es un mundo — y la IA aún no lo entiende

La experiencia de Miriam no es poca cosa. Más de 20 años atendiendo clientes en Veracruz le han dado una perspectiva muy concreta sobre lo que implica su oficio. No se trata solo de pasar una máquina o un peine: cada corte es una solución personalizada que parte de observar el tipo de cabello, la forma del cráneo y las condiciones particulares de quien se sienta en el sillón.

Entre esas condiciones, destaca algo que muchos no consideran a simple vista: la alopecia y las irregularidades del cuero cabelludo. Son muchos los clientes que llegan con zonas de calvicie que quieren disimular, y Morales López explica que lograr ese efecto requiere criterio, observación y experiencia, no líneas de código.

"Tú tienes que tratar de hacer el corte lo mejor que puedas para que no se vea la calvicie. Un robot no te va a hacer eso".

Y es que, según explica, una máquina puede seguir instrucciones generales, dejar el cabello corto o largo, pero cuando el cliente pide ese detalle específico — ese pequeño ajuste que marca la diferencia entre un corte del montón y uno que realmente queda bien — la tecnología se queda corta.

"A una máquina se lo vas a pedir, corto, te lo va a dejar corto, largo, te lo va a dejar largo, pero si tu le pides un detalle ese programa del robot no te lo va a hacer, porque hay muchos clientes que me dicen; lo quiero corto, pero aquí déjamelo más larguito, a una máquina no le vas a decir eso, entonces, una máquina no le vas a pedir eso".

El reto de los niños: donde la automatización tiene más que perder

Si hay un escenario donde la idea de un robot peluquero se vuelve francamente complicada, es cuando el cliente en cuestión tiene menos de diez años. Miriam lo ilustra con una imagen que cualquier padre o madre puede visualizar al instante.

"Imagínate un robot pasando la navaja en un niño que se esté moviendo, porque hay niños que te arañan, te sueltan la mano. Yo me he llegado a cortar porque los niños se mueven mucho, imagínate a un robot con un niño. No creo, la verdad ahorita no creo".

El punto no es menor. La atención a clientes infantiles implica reflejos, paciencia y una capacidad de anticipación que no se puede programar fácilmente. Un movimiento inesperado puede tener consecuencias, y la responsabilidad en ese momento recae en el juicio humano del profesional, no en un sensor.

Los clientes cambian de opinión — y eso también es parte del trabajo

Otro factor que Morales López señala como una barrera real para la automatización es algo muy humano: la indecisión y el cambio de gustos. Sus clientes no siempre quieren lo mismo. De hecho, muchos llegan con una idea en mente que puede ser completamente distinta a la del mes anterior.

"Tengo muchos clientes que me dicen hoy quiero la patilla así, déjame pelón, hoy quiero más larguito, o no me cortes de arriba. Siempre están modificando sus cortes. Tendrían que volver a programar al robot cada vez".

Esta dinámica constante de cambio, de preferencias que evolucionan con las tendencias o simplemente con el humor del cliente, es algo que un profesional experimentado gestiona de forma natural. Para una máquina, implicaría una actualización permanente que, en la práctica, resultaría poco viable.

¿Por qué la peluquería humana sigue siendo irremplazable?

Miriam resume en varios puntos concretos las razones por las que considera que su oficio está a salvo de la ola de automatización:

  • La personalización extrema que exige cada corte según la morfología del cliente.
  • La capacidad de disimular imperfecciones como zonas de calvicie o irregularidades del cráneo.
  • La gestión de clientes en movimiento, especialmente niños, donde el margen de error es mínimo.
  • La adaptación en tiempo real a las preferencias cambiantes de cada persona.
  • La experiencia acumulada que permite leer situaciones y tomar decisiones que ningún algoritmo puede anticipar.

Segura de su trabajo y sin miedo al futuro tecnológico

Lejos de sentir angustia ante el avance de la inteligencia artificial, Miriam Morales López habla desde la confianza que dan más de 20 años de oficio bien hecho. No niega que la tecnología avance, pero tiene muy claro dónde están sus límites.

"Yo me siento muy segura de mi trabajo. No creo que tengan tantas programaciones para cada cliente".

Su reflexión final va más allá del debate técnico y toca algo más profundo: la relación entre el ser humano y las herramientas que él mismo crea. Una perspectiva que, en medio de tanto ruido sobre el futuro del trabajo, invita a pensar con más calma.

"Es triste porque hay muchas personas que son remplazadas, yo siento que el ser humano jamás va a ser reemplazado por una máquina, jamás, el trabajo de cada persona en cada cosa que hace, para mi jamás va a ser remplazado por una máquina, por muy perfecta que sea, porque por los seres humanos es que existen las máquinas".

Una frase sencilla, pero con un fondo que muchos expertos en tecnología y mercado laboral llevan años debatiendo sin llegar a una respuesta definitiva. Mientras tanto, en las peluquerías de Veracruz, las manos siguen siendo las mejores herramientas.


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