Protección Civil alerta sobre zonas restringidas en el Puerto que representan riesgo real de accidente para turistas y locales
Si planeas ir a la playa en Veracruz, debes saber que hay zonas prohibidas donde no puedes entrar, por lo que Protección Civil Municipal lanzó un llamado urgente a turistas y veracruzanos para que eviten ingresar a las áreas señalizadas como peligrosas, especialmente durante la temporada de mayor afluencia en las playas del puerto.
La advertencia no es nueva, pero sí es necesario repetirla: cada año se registran incidentes en puntos específicos del malecón y sus alrededores, donde las corrientes marinas, las estructuras de piedra y la profundidad del agua convierten un chapuzón aparentemente inocente en una situación de vida o muerte.
Las zonas donde está prohibido meterse al mar
La directora de Protección Civil Municipal de Veracruz, Guadalupe Tapia Hernández, fue directa al explicar cuáles son los puntos críticos que los visitantes deben identificar y respetar. El primero y quizás el más emblemático es la playa del Asta Bandera, una de las más concurridas del puerto, que sin embargo no es apta para uso recreativo acuático. El área está señalizada con lonas de advertencia que indican claramente la prohibición.
A eso se suman todas las zonas acordonadas con cinta roja de peligro, particularmente las que rodean las escolleras, esas estructuras de roca que protegen la costa pero que también generan corrientes impredecibles y peligrosas justo en sus márgenes.
"En esas zonas no deben ingresar. A los turistas se les indica que ahí no pueden realizar esta actividad", agregó Guadalupe Tapia Hernández, directora de Protección Civil Municipal de Veracruz
Otro punto de riesgo alto es la playa Regatas, en la zona pegada al muro, donde se instalaron boyas rojas visibles desde la orilla para disuadir a los bañistas. De igual forma, en la playa Martí, existe señalización con cinta roja que delimita el área prohibida cercana a la barda y a las escolleras.
Lugares que parecen playas pero no lo son
Uno de los puntos más engañosos y que genera confusión entre quienes visitan el puerto por primera vez es la zona ubicada sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho, a la altura del restaurante Mardel. Ahí hay unas escaleras que dan acceso directo al mar, y cuando la marea baja, el agua retrocede lo suficiente como para que se forme una especie de playa improvisada. El problema es que ese espacio no es apto para nadar bajo ninguna circunstancia, aunque visualmente luzca accesible y tranquilo.
Algo similar ocurre en las inmediaciones de la Plaza del Migrante, donde también se forma una franja de arena en determinados momentos del día. La apariencia puede ser relajante, pero las condiciones del mar en esa zona son igualmente peligrosas, por lo que el acceso al agua está prohibido.
Las zonas restringidas son:
- Playa del Asta Bandera, señalizada con lonas de advertencia.
- Zonas acordonadas con cinta roja alrededor de escolleras en distintos puntos del litoral.
- Playa Regatas, zona pegada al muro, delimitada con boyas rojas.
- Playa Martí, área cercana a la barda y escolleras, señalizada con cinta roja.
- Bulevar Manuel Ávila Camacho a la altura del restaurante Mardel, escaleras con acceso al mar.
- Plaza del Migrante, zona donde se forma playa con marea baja.
Bandera amarilla: lo que significa y por qué importa
Las playas de Veracruz mantienen de manera permanente la bandera amarilla, que es una señal de precaución y significa que nadie debería ingresar al mar más allá del nivel de la rodilla.
Es una medida preventiva que puede sonar exagerada para quienes buscan refrescarse en el Golfo de México durante el verano, pero responde a condiciones reales del mar veracruzano: corrientes que no siempre se perciben desde la orilla, profundidades que cambian abruptamente y la presencia de estructuras rocosas que aumentan el riesgo de golpes o de ser arrastrado.
Protección Civil insiste en que respetar esta señalización es la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y una tragedia. Los elementos de salvavidas están distribuidos a lo largo del litoral precisamente para orientar a los bañistas, pero su capacidad de respuesta tiene límites cuando alguien ignora las señales y se mete en zonas de alto riesgo.
