Mientras el debate sobre la llegada de Uber a Veracruz sigue encendido entre organizaciones de taxistas, hay quienes ya tomaron una decisión muy diferente: subirse al tren de las plataformas digitales en lugar de pelearles.
En la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, algunos conductores del taxi tradicional optaron por dar el salto y hoy trabajan de manera simultánea en aplicaciones como InDrive, DiDi y Uber, con resultados que ellos mismos describen como positivos.
Este fenómeno, todavía incipiente pero significativo, muestra que la llegada de las plataformas de transporte no necesariamente tiene que ser un campo de batalla.
Para un sector de los trabajadores del volante, la modernidad llegó no como amenaza, sino como una oportunidad adicional de ingreso.
José Fernando Guevara es uno de esos casos. Lleva cinco años en el sector del transporte de pasajeros en la región y, con el paso del tiempo, fue sumando plataformas a su rutina de trabajo. Primero se registró en InDrive, luego en DiDi, y más recientemente en Uber.
Hoy opera las tres aplicaciones en jornadas de aproximadamente diez horas y asegura que sus ingresos no solo se han mantenido, sino que van bien.
Su postura frente al debate que divide a los taxistas de la ciudad es clara y directa. Para él, la discusión no tiene por qué ser de confrontación.
"La verdad es que tengo muchos compañeros particulares y también conozco a otros que se pasaron del lado particular y el trabajo va bastante bien y lo que se busca es que se trabaje de forma ordenada, pacífica, entre particular y taxista".
José Fernando reconoce que entre sus colegas hay quienes miran con desconfianza o abierto rechazo la llegada de nuevas modalidades de transporte.
Sin embargo, él, que conoce desde adentro ambas formas de trabajar, dice no haber notado una caída real en sus ganancias desde que las plataformas comenzaron a ganar terreno en la ciudad.
Con una frase sencilla pero cargada de filosofía gremial, José Fernando resume su visión sobre la convivencia entre taxistas tradicionales y conductores de aplicaciones: "el Sol sale para todos".
Lejos de sentirse amenazado por la competencia, este conductor veracruzano habla de los particulares con una naturalidad que contrasta con el tono de las protestas que se han visto en distintos puntos del país ante la expansión de estas plataformas.
"Bienvenidos los particulares (...) No tengo ningún problema con ello, trabajo las tres aplicaciones y me va bastante bien, la verdad no me quejo, me dedico a trabajar aproximadamente unas 10 horas y las ganancias son excelentes".
Su jornada de trabajo, aunque extensa, le resulta rentable. Diez horas al volante distribuidas entre tres plataformas digitales le permiten optimizar su tiempo y captar demanda de distintos tipos de usuarios, desde quienes buscan precio hasta quienes priorizan rapidez o la confianza de una app específica.
José Fernando se adhirió a la Unión Veracruzana de Conductores de Aplicación, mejor conocida como Uveca, una organización que agrupa a conductores que operan en plataformas digitales y que recientemente ha alzado la voz para exigir certeza jurídica en su actividad.
La Uveca ha urgido al gobierno de Veracruz a avanzar en la creación de un marco legal que permita a los conductores de aplicaciones operar sin la incertidumbre que hoy pesa sobre el sector.
La ausencia de una regulación clara ha sido uno de los puntos más polémicos en el proceso de llegada de plataformas como Uber a la entidad, y organizaciones como esta buscan que tanto los conductores como los usuarios tengan garantías formales respaldadas por la ley.
En ese sentido, la posición de conductores como José Fernando cobra relevancia: no solo son la cara visible de un modelo de transporte en expansión, sino también actores que reclaman un espacio ordenado y reconocido dentro del sistema de movilidad veracruzano.
El caso de este conductor es una muestra de que la transición hacia las plataformas digitales. Mientras algunos mantienen su rechazo a modalidades como Uber o DiDi, otros ya encontraron en ellas una fuente de ingresos complementaria o incluso principal.
Lo que sí parece claro es que el debate en Veracruz ya no es únicamente si las plataformas deben operar o no. La conversación está avanzando hacia cómo deben hacerlo, bajo qué reglas y con qué garantías tanto para conductores como para pasajeros.
Por lo pronto, hay quienes, como José Fernando Guevara, no esperaron a que llegara el reglamento para adaptarse. Ya están trabajando, ya están ganando y, según dice, no se queja.