Entre seis y ocho madres buscadoras de Veracruz han sido notificadas este año sobre la identificación de familiares desaparecidos
En lo que va de 2026, entre seis y ocho familias pertenecientes al Colectivo Solecito de Veracruz han recibido la noticia de que los restos de su ser querido fueron identificados, dijo Rosalía Castro Toss, integrante del colectivo.
"Sí ha habido notificaciones de tesoros, como yo les nombro, porque son tesoros. No tienen otro nombre para mí más que ese", dijo Rosalía Castro Toss
Esa palabra —tesoros— resume años de búsqueda, de no saber, de caminar entre la incertidumbre y la esperanza. Para quienes han pasado por ese proceso, recibir una notificación de identificación es mucho más que un trámite forense, ya que es la posibilidad de cerrar, aunque sea en parte, una herida que no ha dejado de sangrar.
Un proceso lento, pero con avances reales
Rosalía Castro agregó que el proceso de identificación sigue siendo lento y el rezago acumulado es enorme. Sin embargo, también reconoció que en los últimos años las cosas han mejorado, sobre todo gracias al funcionamiento del Centro de Identificación Humana de Nogales. Antes, apenas se lograban identificar dos o tres personas al año. Hoy, esa cifra ha escalado a entre 10 y 15 identificaciones anuales.
"Van lento, pero ahí vamos. Sabemos que tenemos un gran rezago, pero sí es un avance".
No es una victoria fácil de celebrar, pero sí es un avance tangible en un contexto donde durante años las familias no recibían respuesta alguna. Cada identificación representa una familia que, al menos, obtiene certeza sobre lo que ocurrió.
La tecnología que está cambiando la identificación forense en México
Uno de los mecanismos que más ha llamado la atención dentro del proceso de identificación es el uso de huellas dactilares para localizar a personas fallecidas. Rosalía Castro explicó cómo funciona: cuando los cuerpos aún conservan tejido, es posible restaurar las huellas con un procedimiento especializado.
Esas huellas se comparan entonces con la base de datos del Instituto Nacional Electoral (INE), institución con la que existe un convenio interinstitucional para facilitar este cruce de información.
Este sistema ya ha permitido identificar a 79 personas y ha facilitado que las familias de distintos estados puedan localizar a sus seres queridos, ya que los registros del INE incluyen el domicilio de origen. Además, este mecanismo tiene un beneficio adicional: desahoga los centros de identificación forense, especialmente el de Nogales, que ya opera al límite de su capacidad.
En paralelo, avanza la construcción del nuevo Centro de Identificación Humana en Xalapa, que contará con mayor espacio y mejor equipamiento para atender los miles de casos pendientes en Veracruz.
Entre los elementos clave de este sistema de identificación destacan:
- Restauración de huellas dactilares en cuerpos con tejido conservado
- Comparación con la base de datos biométrica del INE
- Cruce de domicilios para localizar a familiares en distintos estados
- Desahogo de los centros de identificación forense
- 79 personas identificadas mediante este mecanismo hasta la fecha
Recibir lo que quedó: el dolor de los restos incompletos
Ser notificada no siempre significa recuperar a un ser querido de manera completa. Esta es una de las realidades más duras que enfrentan las familias del Colectivo Solecito. En muchos casos, lo que se entrega son fragmentos: lo que quedó después de que los cuerpos fueron sometidos a condiciones extremas o manipulados por quienes los ocultaron.
"Uno quisiera recibir a su tesoro entero, pero entregan lo que encontraron. No está completo; es lo que los delincuentes quisieron dejar", agregó Rosalía Castro Toss
Esa frase condensa una realidad que es difícil de dimensionar desde afuera. Recibir restos incompletos obliga a las familias a procesar un duelo particular, distinto al de quien puede enterrar a su ser querido entero. No hay un manual para eso. Cada familia, como señaló la propia Rosalía Castro, lo vive a su manera.
Cada identificación es un paso hacia la paz
A pesar del dolor que implica cada notificación, la activista del Colectivo Solecito de Veracruz insiste en el valor que tiene cada identificación. Para quienes llevan años sin saber qué pasó con su familiar, recibir una respuesta, aunque incompleta, aunque dolorosa, representa un paso hacia la certeza y, con ella, hacia algo parecido a la paz.
Adelantó además que próximamente podrían producirse nuevas notificaciones para otras familias del colectivo, lo que mantiene viva la esperanza entre quienes aún esperan. En Veracruz, uno de los estados más golpeados por la crisis de personas desaparecidas en México, cada identificación es también un recordatorio de que detrás de cada número en una estadística hay una historia, una familia y alguien que nunca dejó de buscar.
El Colectivo Solecito lleva años siendo referente nacional en la búsqueda de personas desaparecidas. Su trabajo, que comenzó con madres caminando entre la maleza con bastones para localizar fosas clandestinas, hoy se combina con mecanismos tecnológicos y convenios institucionales que, paso a paso, van devolviendo a los tesoros a casa.
Foto: archivo
