No basta con rezar desde las bancas. Ese, en esencia, fue el mensaje que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, dejó durante su reciente visita a México: los católicos mexicanos están llamados a salir de la indiferencia y convertirse en constructores activos de la paz. Así lo explicó el padre Aurelio Mojica Limón, vocero de la diócesis de Veracruz, quien detalló el alcance y el tono de los mensajes del representante papal.
La visita de Parolin incluyó una agenda intensa. El cardenal se reunió con obispos, empresarios y autoridades del país, y también peregrinó a la Basílica de Guadalupe, donde presidió una misa y oró por la paz en México. Una agenda que, de acuerdo con el vocero diocesano veracruzano, no fue casual ni protocolaria, sino que reflejó una postura clara de la Iglesia Católica frente a la realidad que vive el país.
Uno de los conceptos que más resonó entre quienes escucharon al cardenal fue la idea de reconstruir la paz con las manos, paso a paso, con la participación de todos los sectores sociales. No como un decreto que llega desde arriba, sino como un trabajo colectivo, casi artesanal, que requiere compromiso de cada persona.
"Es la paz la que hay que ir reconstruyendo en nuestra patria y es con todos los cuidados y trabajos de todos".
El padre Mojica Limón subrayó que Parolin señaló que los cristianos no pueden permanecer ajenos a las situaciones de violencia y dificultad que afectan al país. La coherencia entre la fe y la acción fue otro eje central del mensaje vaticano: creer implica actuar, no solo contemplar.
"Que el cristiano debe de ser protagonista y constructor también de la paz en nuestra patria, no ser indiferente, sino ante tantas situaciones que vive nuestro país de dificultades que es necesario que el cristiano se involucre".
Estas palabras adquieren un peso particular en un estado como Veracruz, que ha vivido de cerca los efectos de la violencia y la inseguridad en distintas épocas. El llamado del Vaticano no suena distante para quienes, desde las comunidades, las parroquias y los barrios, enfrentan estas realidades cotidianamente.
Durante su estancia en el país, el cardenal Pietro Parolin también se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum, y en ese encuentro salió a la mesa un tema que genera enorme expectativa entre los católicos mexicanos: la posibilidad de una visita del Papa a México.
El padre Mojica Limón indicó: la ilusión existe, pero por el momento no hay fecha ni confirmación oficial. Lo que sí hay es un escenario que podría convertirse en el momento ideal para que se concrete.
"Si fuera ya por el 31, pues sería precisamente con la finalidad de destacar, de orar y de pedir sobre todo y dar gracias a Nuestra Señora de Guadalupe".
El año 2031 marca la conmemoración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, una fecha de enorme significado para el catolicismo mexicano y latinoamericano. El vocero diocesano señaló que, de concretarse una visita papal en ese año, el centro del recorrido estaría naturalmente vinculado a los lugares relacionados con las apariciones guadalupanas.
En este contexto, al ser cuestionado el padre Mojica Limón si por la historia del catolicismo mexicano, al ser el puerto de entrada de la evangelización al país y a América, podría considerarse a Veracruz para recibir al pontífice en algún punto de un eventual itinerario, indicó que para esas fechas lo principal será el aniversario de las apariciones guadalupanas.
Además, el vocero recordó que Veracruz ya tiene el honor de haber sido visitada por un papa: Juan Pablo II, cuya presencia dejó huella en la memoria de generaciones de veracruzanos. Aunque reconoció que el objetivo principal de una visita en 2031 sería la Ciudad de México y los sitios guadalupanos, no descartó que posteriormente pudieran contemplarse recorridos por otros estados de la república.
Diversas diócesis y entidades del país, anticipó, podrían también plantear formalmente la posibilidad de recibir al Papa Francisco durante esa eventual visita por México.
El secretario de Estado también destacó durante su visita la importancia de mantener un diálogo sano entre la Iglesia Católica y el gobierno, aunque enfatizó que la construcción de la paz no puede recaer únicamente en las instituciones. Es tarea de toda la sociedad, de cada persona que decide dejar la indiferencia de lado y hacerse responsable de su entorno.
Foto: EFE