Así descubrieron madres buscadoras la fosa de Colinas de Santa Fe

Imagen Así descubrieron madres buscadoras la fosa de Colinas de Santa Fe

Por: José de Aquino
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Hace exactamente diez años, durante una marcha del 10 de mayo de 2016, integrantes del Colectivo Solecito recibieron un documento que señalaba un punto específico en el predio conocido como Colinas de Santa Fe, ubicado al norte de la ciudad de Veracruz. Un mapa. Ese fue el punto de partida de una de las búsquedas más significativas —y más desgarradoras— en la historia reciente de México.

Lo que encontraron ahí cambiaría para siempre la historia de las familias buscadoras en este país.

Este domingo, a una década de aquella primera entrada al terreno, las integrantes del colectivo se reunieron en la catedral de Veracruz para participar en una misa en honor y por el eterno descanso de las víctimas cuyos restos fueron localizados en ese predio, y para conmemorar diez años de trabajo ininterrumpido en la búsqueda de personas desaparecidas.

El mapa que lo cambió todo

Martha Elba Jiménez Jiménez, madre de Óscar de Jesús Jiménez Jiménez —desaparecido hace 13 años y siete meses y cuyo paradero aún se desconoce—, fue una de las voces que este domingo recordó cómo comenzó todo.

"Fue un 10 de mayo que se nos dieron el mapa de Colinas de Santa Fe, en la marcha". 

Con esa información en mano, las madres buscadoras no se detuvieron. Realizaron los trámites necesarios para poder ingresar legalmente al terreno e iniciaron las labores de búsqueda que, con el tiempo, revelarían la magnitud de lo que ahí estaba enterrado: decenas de fosas clandestinas con restos humanos, convirtiéndose en el hallazgo forense más grande en la historia del país.

La fecha del 10 de mayo no es casualidad para el colectivo. Más allá de ser el Día de las Madres, ese día concentra un significado profundísimo para estas mujeres, que precisamente como madres emprendieron la búsqueda de sus hijos en un terreno baldío, con las manos y con una determinación que ninguna institución pudo detener.

La fosa más grande de México, hallada por madres

Colinas de Santa Fe se convirtió con los años en un nombre que sacudió la conciencia nacional. Las excavaciones en ese predio, ubicado en el municipio de Veracruz, revelaron una cantidad de restos humanos sin precedente en el país, documentados en un contexto de violencia y desaparición forzada que marcó duramente a la región durante años críticos de inseguridad.

Martha Elba no dudó al describir lo que representa ese lugar para las familias.

"La fosa clandestina más grande de este país, tristemente hallada".

El predio fue escenario de un trabajo monumental: las integrantes del Colectivo Solecito, presidido por Lucía Díaz Genao, combinaron el dolor personal con una organización y una metodología que las posicionó como referente nacional e internacional en materia de búsqueda de personas desaparecidas. Lo que comenzó con un mapa entregado en una marcha derivó en un esfuerzo colectivo que involucró a cientos de familias.

Una misa para no olvidar

La ceremonia religiosa de este domingo en la catedral de Veracruz fue encabezada por autoridades religiosas y estuvo dedicada tanto a las víctimas como al reconocimiento de una década de lucha del colectivo. Para las familias presentes, el espacio de la Iglesia representó un momento de pausa, de duelo compartido y de reafirmación de que la búsqueda no termina mientras no haya respuestas.

Martha Elba expresó su agradecimiento a la Iglesia por abrir sus puertas para esta conmemoración, pero también aprovechó el momento para lanzar un mensaje directo a quienes tienen en sus manos la siguiente etapa del proceso: las autoridades forenses.

"Pedimos a las autoridades forenses que hagan su trabajo y que regresen nuestros tesoros, como les llamamos".

La palabra "tesoros" resume todo. No son cifras, no son expedientes, no son números de caso: son hijos, hermanos, esposos, padres. Y para estas familias, recuperarlos —aunque sea en sus restos— sigue siendo el objetivo principal después de años de incertidumbre y silencio institucional.

Diez años después, la espera continúa

A pesar de los avances logrados en Colinas de Santa Fe, el trabajo está lejos de concluir. Muchas familias aún esperan que las autoridades forenses concluyan los procesos de identificación genética de los restos localizados y los entreguen formalmente. Para ellas, no basta con haber encontrado los cuerpos: necesitan la certeza, el nombre, el reconocimiento oficial de que su familiar estuvo ahí y de que puede ser velado con dignidad.

En ese sentido, el llamado de Martha Elba no es solo un ruego: es una exigencia. Una exigencia que viene de diez años de trabajo propio, de haber hecho lo que el Estado no hizo, de haber entrado a un predio con un mapa dibujado a mano y haber encontrado lo que nadie quería encontrar.

El Colectivo Solecito de Veracruz sigue activo, sigue buscando y sigue siendo una de las organizaciones de madres buscadoras más reconocidas de México. Su historia en Colinas de Santa Fe es ya parte de la memoria colectiva del país, un episodio que no debe olvidarse y que obliga a voltear hacia las miles de familias que aún esperan respuestas en Veracruz y en todo el territorio nacional.

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