“La población está pidiendo que se ponga orden”: obispo de Veracruz

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Por: José de Aquino
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A casi dos años de que Sinaloa comenzó a vivir una de sus etapas más violentas, la iglesia católica da señales de unidad. El obispo de Veracruz, Carlos Briseño Arch, expresó su respaldo a la marcha por la paz convocada por la diócesis de Culiacán para el próximo 13 de septiembre, un evento que busca reunir a miles de ciudadanos en las calles para exigir tranquilidad y seguridad en ese estado del noroeste del país.

La movilización fue impulsada por el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, quien extendió la invitación a fieles, familias, jóvenes, comerciantes y ciudadanía en general para manifestarse de manera pacífica frente a la inseguridad que ha sacudido profundamente la vida cotidiana en Sinaloa. La jornada arrancará a las 7:00 de la mañana con una celebración eucarística en La Lomita y, desde ahí, los participantes marcharán en procesión hacia la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario.

Briseño Arch: "Necesitamos fomentar la cultura de la paz"

Desde Veracruz, el obispo Briseño Arch comentó que eventos como este son necesarios en un contexto donde comunidades enteras han visto cómo la violencia de grupos delictivos destruye el tejido social. El prelado veracruzano subrayó la importancia de trabajar en conjunto, tanto desde la sociedad civil como desde las instituciones de gobierno.

"Yo creo que sí necesitamos fomentar esa cultura de la paz y sobre todo buscar la unidad".

En ese mismo sentido, el obispo señaló que la responsabilidad no recae únicamente en la ciudadanía que marcha o reza. Las autoridades, dijo, también tienen una deuda pendiente con la población sinaloense, que lleva meses cargando el peso del miedo y la incertidumbre en su vida diaria.

"La población está pidiendo que se ponga orden en todo eso y pues que venga la paz a ese estado que tanto ha sufrido".

Sinaloa: casi dos años de violencia sin tregua

Para entender la dimensión del momento, vale la pena poner en contexto lo que ha vivido Sinaloa en los últimos dos años. El estado ha sido escenario de una escalada de violencia protagonizada por grupos del crimen organizado que ha dejado un saldo doloroso: familias desplazadas, comunidades en zozobra, escuelas cerradas, negocios paralizados y una sensación generalizada de que la vida normal quedó suspendida de manera indefinida.

Esta realidad es la que motiva a la Diócesis de Culiacán a convocar a sus feligreses y a toda la sociedad a salir a las calles, no con consignas partidistas ni con banderas políticas, sino con la convicción de que la paz es un derecho y que reclamarla en colectivo tiene un peso moral que no puede ignorarse.

Acompañamiento espiritual desde cada diócesis

Cuando se le preguntó al obispo de Veracruz si otras diócesis del país podrían sumarse físicamente a la marcha, Briseño Arch fue mesurado pero solidario. Explicó que cada comunidad religiosa tiene la libertad y la autonomía para decidir qué acciones son las más pertinentes para su contexto, pero aclaró que el acompañamiento espiritual es algo que trasciende la distancia geográfica.

"En oración apoyamos todos, no todos vamos a hacer lo mismo". 

Esta postura refleja una forma de solidaridad que la Iglesia Católica ha practicado históricamente ante situaciones de crisis: sin necesidad de que todos marchen juntos, el respaldo moral y espiritual se hace presente desde cada rincón del país. En ese sentido, la voz del obispo veracruzano suma peso simbólico a un llamado que nació en el norte pero que resuena a nivel nacional.

Una marcha que interpela a toda la sociedad

Lo que se perfila para el 13 de septiembre en Culiacán no es simplemente un acto religioso. Es una expresión ciudadana organizada desde la fe, pero abierta a todos: creyentes y no creyentes, jóvenes y adultos mayores, amas de casa y comerciantes. La convocatoria del obispo Herrera Quiñónez apunta a algo más amplio que una procesión: es un mensaje colectivo a las autoridades de que la paciencia tiene límites y que la paz no puede seguir siendo solo una promesa.

Desde Veracruz, con sus propios antecedentes en materia de violencia e inseguridad, el obispo Briseño Arch entiende perfectamente el peso de ese mensaje. Su respaldo no es un gesto vacío; es el reconocimiento de que lo que sucede en Sinaloa le importa al resto del país, y de que construir una cultura de paz exige voces que se alcen, aunque estén a miles de kilómetros de distancia.

La cita es el próximo sábado. Las calles de Culiacán esperan a quienes decidan caminar, y las oraciones de otras diócesis, incluida la de Veracruz, estarán presentes aunque invisibles.

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