Tiene 10 años, entrena 4 horas al día y sueña con ser cirujano pediatra

Imagen Tiene 10 años, entrena 4 horas al día y sueña con ser cirujano pediatra

Por: José de Aquino

Hay niños que juegan videojuegos al salir de la escuela. Hay otros que ven la tele o salen a andar en bici. Y luego está Héctor Alonso Zúñiga, un niño de 10 años que llega a casa, termina sus tareas y se sube al carro rumbo a Veracruz para entrenar cuatro horas de taekwondo. De lunes a viernes. Sin falta.

Este pequeño, originario de Ignacio de la Llave, está en sexto de primaria en la escuela Venustiano Carranza y tiene un objetivo muy claro en estos momentos: representar a Veracruz en la Gimnasiada Nacional, uno de los eventos deportivos estudiantiles más importantes del país, que se realizará próximamente en Pachuca, Hidalgo.

Poomsae: la disciplina que le robó el corazón

Héctor compite en la categoría Sub-12, en la modalidad de Poomsae, una rama del taekwondo que no se basa en el combate cuerpo a cuerpo, sino en la ejecución precisa de secuencias de movimientos técnicos. Para quienes no conocen el deporte, sería algo así como una coreografía marcial: cada posición, cada golpe y cada desplazamiento deben realizarse con exactitud y fluidez.

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Y eso, precisamente, es lo que más le gusta a Héctor de todo el taekwondo.

"A mí me gusta mucho el Poomsae porque siento que es como muy bonito porque es con movimientos muy firmes y rápidos".

No es un recién llegado a esta disciplina. Héctor comenzó a practicar taekwondo desde los cuatro años de edad y hoy, con apenas una década de vida, ya ostenta el grado de cinta negra segundo Poomsae, un logro que no cualquier adulto puede presumir.

La rutina de un niño que no se permite excusas

Su día a día no tiene mucho tiempo libre. La jornada arranca en la escuela por las mañanas, continúa con las tareas al llegar a casa y termina en el tatami, después de un recorrido desde Ignacio de la Llave hasta la ciudad de Veracruz para asistir a sus sesiones de entrenamiento. Cuatro horas diarias, cinco días a la semana.

"Entreno 4 horas diarias y este de lunes a viernes, pues saliendo de la escuela me voy a mi casa a hacer las tareas y ya de ahí nos vamos a Veracruz a entrenar".

Claro que hay días difíciles. Días en los que el cuerpo pide descanso y la cama parece la mejor opción del mundo. Pero Héctor tiene una respuesta para esos momentos, y la tiene muy bien aprendida.

"Es la disciplina que dices: no, hoy tengo que ir a entrenar porque quiero llegar a un buen lugar".

Esa convicción, a los 10 años, no es poca cosa.

Un niño con dos grandes sueños

Héctor tiene claro que el deporte es una de las actividades que quiere mantener en su futuro, pero también tiene otra profesión en mente.

Cuando sea grande, le gustaría convertirse en deportista y cirujano pediatra.

Mientras llega ese momento, continúa preparándose tanto en la escuela como en el taekwondo, con el objetivo de representar dignamente a su municipio y al estado de Veracruz en la competencia nacional.

Tercer lugar nacional el año pasado, y ahora va por más

Esta no será la primera vez que Héctor pise una competencia de ese nivel. El año pasado ya participó en la Gimnasiada Nacional y regresó con una medalla de tercer lugar nacional en su categoría. Una hazaña que habla del trabajo que hay detrás, pero que también dejó con ganas de más a este pequeño atleta.

Ahora vuelve a Pachuca con más meses de entrenamiento encima, más experiencia y, según se nota en sus palabras, con una motivación todavía más grande. El objetivo implícito es claro: subir en el podio.

Deportista, monaguillo y futuro cirujano pediatra

Lo que hace a Héctor especialmente llamativo no es solo su talento deportivo, sino la forma en que equilibra todo lo que tiene en su vida. Además de los entrenamientos y la escuela, participa como monaguillo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ignacio de la Llave, actividad que combina con todo lo demás sin que aparentemente nada se caiga del plato.

Y cuando se le pregunta qué quiere ser de grande, su respuesta no deja lugar a dudas sobre la ambición que carga este niño:

  • Quiere ser deportista profesional, porque el taekwondo es una parte importante de quién es.
  • También quiere estudiar para convertirse en cirujano pediatra, porque le llama la atención ayudar a los niños desde la medicina.

Dos sueños grandes para una persona pequeña. Y sin embargo, con la disciplina que ya demuestra a diario, ninguno de los dos parece imposible.

Un mensaje para los niños que también tienen sueños

Antes de volver al entrenamiento, Héctor tuvo tiempo para dedicarle unas palabras a todos esos niños que, como él, tienen alguna meta por delante y a veces sienten que el camino es demasiado largo.

"Que sí se puede, que cumplan sus metas, que no se rindan y que den lo mejor de ellos".

Dicho así, con esa sencillez y esa seguridad que solo tienen los que ya saben lo que cuesta conseguir algo, el mensaje de Héctor Alonso Zúñiga tiene más peso que cualquier discurso motivacional. Porque viene de alguien que todavía no cumple once años y ya sabe perfectamente de lo que habla.

Veracruz tiene en este niño a uno de sus representantes más jóvenes y más comprometidos rumbo a la Gimnasiada Nacional. Y con esa disciplina, ese historial y esas ganas, la Gimnasiada Nacional en Pachuca, Hidalgo podría estar a punto de conocer el nombre de Héctor Zúñiga un poco más arriba en el podio que la última vez.

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