Con los trabajos que se realizaron para construir la Plaza Heroísmo Veracruzano, a un costado del malecón de Veracruz, quedó al descubierto una parte de la muralla que rodeaba a la antigua ciudad.
En las últimas semanas, ese tramo ha ido quedando cada vez más a la intemperie pues el tiempo está haciendo de las suyas y el concreto que lo cubría se ha ido deteriorando y a su vez desprendiéndose.
Cualquier persona que pasa por la zona puede observar a simple vista la piedra múcara, esa que se utilizaba para las antiguas construcciones y que también se usó para la barrera que buscaba proteger a Veracruz de los ataques de piratas.
Aunque ya no hay trabajadores laborando, se conoce que el proyecto no terminó de ejecutarse por el litigio legal que mantienen los comerciantes del antiguo Mercado de Artesanías del lado de Landero y Coss.
Es justamente atrás de esos locales que todavía siguen en pie en donde se encuentra una barda de color azul que se ha ido desgajando dejando rastros de la histórica muralla.
La muralla comenzó a construirse en mayo de 1683 después de los ataques de piratas, específicamente del de Laurent de Graff, un filibustero neerlandés, también conocido como Lorencillo por su baja estatura.

Fueron las autoridades de la Nueva España quienes decidieron levantarla para lo cual se buscó especialistas, entre ellos al ingeniero militar austriaco Jaime Franck, para que se encargara de ejecutar los trabajos.

El periodo de construcción empezó en esa época, pero el más importante data entre 1741 y 1790 debido a las guerras constantes que tenía España con otras potencias especialmente con Inglaterra y Francia.
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Hasta el momento de su conclusión la muralla tenía una longitud de 2.5 kilómetros, una altura de 3.34 metros y un espesor de 84 centímetros aproximadamente.

Estaba construida de mampostería, cal y canto; poseía numerosas aberturas verticales llamadas "aspilleras" (aberturas verticales, estrechas y profundas, practicada en algunos muros o murallas defensivas, así como en las torres de los castillos) desde donde los soldados podían disparar sus fusiles.
En los primeros años del México independiente seguía funcionando como una protección para la ciudad, sin embargo, a partir de 1873 con la llegada del ferrocarril hubo la necesidad de abrir una parte de ella para que pudiera entrar al Puerto.
Otro de los problemas es que evitaba que las corrientes de aire fresco recorrieran el interior de la ciudad; algunas partes se llenaban de arena y la gente podía cruzar de un lado a otro por las montañas que se formaban.
Fueron el alcalde Domingo Bureau y los regidores Francisco Canal y José González Pagés quienes visitaron al presidente Porfirio Díaz para solicitarle la demolición de la muralla porque era administrada por la Secretaría de Guerra y Marina.
El permiso fue concedido y el 14 de julio de 1880 a las 4:00 de la tarde el Ayuntamiento de Veracruz hace una ceremonia solemne encabezada por el cuerpo edilicio, comerciantes y habitantes acompañados de la Banda de Música Municipal, para comenzar a derribarla.
En la actualidad se conocen algunos vestigios principalmente en lo que conectaba con la antigua puerta de mar, que después se convirtió en la Aduana Marítima y que hoy es la sede de la Región Naval.