Si en los últimos días has sentido que tu mente no para, que das vueltas y vueltas al mismo problema sin encontrar salida, que el pecho se te aprieta o que simplemente no puedes dormir pensando en lo que podría pasar, no estás solo. La ansiedad se ha convertido en una de las condiciones mentales más comunes en México y en el mundo, y en Veracruz la situación no es distinta: al menos la mitad de la población adulta ha experimentado o experimenta actualmente algún nivel de ansiedad.
Así lo explicó el psicólogo clínico Arturo Cadenas en entrevista con XEU Noticias, donde abordó con claridad y sin rodeos qué es la ansiedad, por qué nos afecta tanto y, sobre todo, qué podemos hacer al respecto.
Cadenas fue directo desde el inicio: la ansiedad no nace de la nada, sino de una forma muy específica de pensar. Y esa forma tiene nombre.
"El principio de la ansiedad es el estar preocupados por lo que va a suceder y no por hacer frente a lo que está sucediendo. Algo que alimenta la ansiedad es el preocuparnos más por el futuro que por lo que está sucediendo hoy, es decir, enfocarnos más en el problema que en la solución". Arturo Cadenas, psicólogo clínico
Para ilustrarlo, el especialista puso un ejemplo que muchos veracruzanos reconocerán de inmediato: la inseguridad laboral. Imagina que sientes que tu trabajo tambalea. En ese momento, la mente no se queda en el presente, sino que empieza a construir escenarios: ¿qué va a pasar con mis hijos?, ¿cómo pago la renta?, ¿podré cubrir mis deudas? Y así, sin darse cuenta, la persona entra en lo que en psicología se conoce como rumiación: ese ciclo interminable de pensamientos que giran alrededor del mismo miedo sin llegar a ninguna parte.
La clave, según Cadenas, está en dar el giro mental: pasar de "¿qué va a pasar?" a "¿qué puedo hacer?". Si hay inseguridad en el empleo, la respuesta funcional no es imaginar el peor escenario, sino empezar a explorar otras opciones. Suena simple, pero romper ese ciclo requiere práctica y, en muchos casos, acompañamiento profesional.
Uno de los puntos más importantes que destacó el psicólogo es que la ansiedad no se queda en la cabeza. Se siente en el cuerpo, y a veces de manera intensa. Esto tiene una explicación neurológica.
En el cerebro existe una estructura llamada amígdala, que funciona como un sistema de alarma. Cuando percibimos una amenaza, real o imaginaria, la amígdala se activa y desencadena una reacción química en cadena: se libera noradrenalina, el cuerpo se pone en alerta y empiezan a aparecer síntomas físicos muy concretos:
El problema, explicó Cadenas, es que el cerebro no distingue si la amenaza es real o no. Si tu mente vive pensando en que perderás el trabajo, el cerebro reacciona como si esa pérdida ya estuviera ocurriendo, manteniéndote en un estado de alerta las 24 horas del día. Y cuando los síntomas físicos aparecen y no se comprende su origen, muchas personas los asocian con enfermedades graves, lo que alimenta todavía más la ansiedad.
Cadenas fue claro en algo que a menudo se malentiende: la ansiedad, por sí misma, no es el enemigo.
"La ansiedad a veces la tenemos muy satanizada, muy estigmatizada, cuando realmente la ansiedad es algo que nos ayuda y nos protege. Es un sistema de alerta que nos puede avisar que algo puede suceder y que hay que estar pendientes". Arturo Cadenas, psicólogo clínico
El punto de quiebre, según el especialista, llega cuando la ansiedad deja de ser una señal útil y se convierte en un estado permanente que nos hace poco funcionales. Cuando ya no puedes trabajar bien, relacionarte con otros o disfrutar tu día a día, es momento de buscar una evaluación profesional.
Y no, eso no significa automáticamente tomar medicamentos. Cadenas explicó que el tratamiento depende del nivel de ansiedad de cada persona y que existen múltiples herramientas:
El psicólogo también lanzó una pregunta que puede ser un primer ejercicio mental muy poderoso: si algo te preocupa, pregúntate si puedes controlarlo o no. Si no puedes controlarlo, ¿por qué gastar energía en ello? Y si sí puedes, ¿qué acción concreta puedes tomar hoy?
El crecimiento de los trastornos de ansiedad no es un fenómeno nuevo, pero la pandemia de COVID-19 marcó un antes y un después. El miedo a enfermar, a perder a un familiar, a quedarse sin trabajo o sin ingresos detonó una oleada de casos que aún no se ha disipado por completo.
"Con la pandemia que vivimos, hubo un repunte bastante marcado de esta condición. Y al día de hoy, la ansiedad sigue siendo una de las condiciones que más se presentan en las personas, principalmente en los adultos". Arturo Cadenas, psicólogo clínico
En el caso específico de Veracruz, los números son contundentes: el psicólogo estima que al menos el 50% de los adultos en la entidad ha vivido o está viviendo actualmente una situación de ansiedad. Una cifra que no debe tomarse a la ligera, especialmente considerando que muchos casos no se atienden por falta de información o por el estigma que aún rodea a la salud mental.
Cadenas también advirtió sobre un riesgo que pocas veces se menciona: la ansiedad no atendida puede llevar a las personas a buscar alivio en sustancias como el alcohol, las drogas o incluso la automedicación, generando dependencias que complican aún más el panorama.
La conclusión del especialista es un recordatorio que vale la pena guardar: preocuparse es humano y hasta necesario, pero vivir instalado en el miedo al futuro tiene un costo real en el cuerpo y en la mente. Reconocerlo es el primer paso. Pedir ayuda, el siguiente.