La comunicación, la empatía y el establecimiento de límites son algunos de los elementos fundamentales para lograr una sana convivencia entre padres e hijos adolescentes y jóvenes, afirmó Píndaro Vargas Miranda, psicólogo, terapeuta y especialista en inteligencia emocional.
Durante la charla que ofreció en las instalaciones de la Cruz Roja Mexicana, el especialista habló sobre los retos que enfrentan las familias al acompañar a sus hijos durante una etapa de transición que, de acuerdo con su exposición, puede abarcar aproximadamente de los 15 a los 25 años, cuando dejan atrás algunas características de la infancia y comienzan a construir su vida como adultos funcionales.
Explicó que durante este periodo los jóvenes atraviesan distintos cambios y buscan definir quiénes son, qué quieren y cuál será su camino, al mismo tiempo que todavía pueden depender de sus padres tanto emocional como económicamente.
“Muchas veces es el desapego de que quiero ser un adulto, pero no quiero dejar de depender de los papás, tanto emocional como económicamente; sin embargo, quiero empezar a descubrir mi propia identidad”, señaló.
Vargas Miranda destacó que los cambios hormonales, las nuevas relaciones, las actividades, las responsabilidades y la manera de percibir el mundo pueden generar procesos intensos en los adolescentes y jóvenes, por lo que consideró importante que los padres aprendan a acompañarlos sin intentar controlar cada aspecto de su vida.
Uno de los principales consejos del especialista fue aprender a escuchar a los hijos y evitar minimizar aquello que para ellos representa un problema.
Situaciones que para un adulto pueden parecer pequeñas, como una discusión con un amigo, dificultades en la escuela, problemas sentimentales o conflictos cotidianos, pueden tener una gran importancia para un adolescente.
“Hay una cosa que es muy importante, que es el saber escuchar y acompañar a nuestros hijos porque muchas veces no nos damos la oportunidad; muchas veces juzgamos las actividades de nuestros hijos y hay muchas frases que son muy dolorosas para ellos”, expresó.
Por ello, recomendó que los padres procuren escuchar antes de emitir una opinión o buscar inmediatamente una solución.
Entre las expresiones que pueden ayudar a generar confianza se encuentran: “Si quieres, te escucho” o “Si quieres, entre los dos resolvemos el problema”.
De acuerdo con el especialista, este tipo de respuestas permiten transmitir empatía y hacerle saber al joven que no está solo y que puede recurrir a su familia cuando enfrenta alguna dificultad.
Para fortalecer la relación con adolescentes y jóvenes, los padres pueden poner en práctica algunas acciones sencillas:
El especialista señaló que cuando los jóvenes encuentran apertura dentro de su hogar pueden desarrollar mayor confianza para hablar sobre las situaciones que enfrentan, al saber que cuentan con sus padres como una primera red de apoyo emocional y afectiva.
En este sentido, acompañar a un adolescente no significa resolver todos sus problemas, sino ayudarlo a desarrollar herramientas para enfrentarlos, tomar decisiones y asumir responsabilidades.
Vargas Miranda conminó a los padres de familia a fortalecer la comunicación con sus hijos, particularmente durante las etapas de transición en las que buscan mayor independencia.
La empatía, la escucha y los límites, explicó, pueden contribuir a que los padres acompañen a sus hijos en el proceso de convertirse en adultos sin perder el vínculo familiar ni la confianza necesaria para que puedan acercarse a ellos cuando necesiten apoyo.