Veracruz se consolida como uno de los corredores migratorios más importantes del continente debido a una combinación única de geografía y corrientes de aire.
De acuerdo con Aurelio Molina Hernández, observador profesional de aves y fotógrafo, las montañas del norte del continente convergen con la orilla del mar justo en la zona central del estado, formando un gran embudo geográfico.
Las aves eligen esta ruta porque en la llanura costera veracruzana hace mucho calor y las corrientes de aire caliente les permiten planear y conservar energía.
El papel del clima: Las aves buscan conservar energía para que la reserva corporal logre alcanzarles hasta llegar a su sitio de invierno.
Estrategia de vuelo: No quieren volar sobre el mar ni sobre las montañas donde el aire es frío; aprovechan el calor y las corrientes ascendentes de la llanura para elevarse y planear rápidamente.
Cronología del viaje: Los primeros en iniciar su travesía a finales de agosto y principios de septiembre son los milanos de Misisipi. Posteriormente llegan especies como las aguilillas de Swainson, aguilillas de alas anchas y zopilotes aura.
Las rutas de estas especies abarcan distintas regiones del sur del continente americano.
Zonas de llegada: Algunas aves llegan hasta el norte de Argentina (como la aguililla de Swainson), sur de Brasil, Bolivia, Centroamérica y algunos países de Sudamérica como Colombia.
Rapidez del recorrido: En las zonas donde hace mucho calor, las aves recorren varios kilómetros de forma muy rápida y alta, por lo que la mayoría de las personas no se percatan de su paso.
Indicadores estacionales: Las líneas en el cielo que forman las águilas, pelícanos, zopilotes y cercetas (conocidas localmente como "galamBAOS", palabra de origen africano) advierten sobre el cambio de estación, la llegada de los frentes fríos, los vientos del norte y la disminución de la temperatura.
El comportamiento alimenticio varía según la especie y su estrategia de supervivencia.
Acumulación de grasa: Especies como las aves pequeñas, paseriformes y aguilillas de alas anchas acumulan grasa en sus sitios en primavera y verano para utilizarla como combustible durante el viaje.
Alimentación en ruta: Otros ejemplares, como los milanos de Misisipi, aprovechan el camino alimentándose de libélulas e insectos (como escarabajos) que encuentran a su paso hacia el sur.
"Ellos vienen del norte del continente huyendo de la nieve, del frío, de las enfermedades y de la falta de alimento", destacó el experto Aurelio Molina.