Día de Muertos: ¿Qué días llegan las almas, según la tradición?

Imagen Día de Muertos: ¿Qué días llegan las almas, según la tradición?

Por: Joel Cruz

Aunque las fechas principales del Día de Muertos son el 1 y 2 de noviembre, en distintas regiones de México se acostumbra colocar ofrendas desde días anteriores para recibir a las almas, de acuerdo con las creencias populares de cada comunidad.

Entre las fechas que suelen mencionarse en algunas de estas tradiciones se encuentran:

  • 28 de octubre: se recuerda a quienes murieron de manera trágica o en accidentes; en algunas comunidades también se dedica este día a las mascotas fallecidas.

  • 29 de octubre: algunas familias lo destinan a las personas que murieron ahogadas.

  • 30 de octubre: en ciertas tradiciones se recuerda a las almas de los niños que fallecieron sin haber sido bautizados.

  • 1 de noviembre: Día de Todos los Santos, fecha asociada con las almas de los niños y de quienes, según la tradición católica, han alcanzado la santidad.

  • 2 de noviembre: Día de los Fieles Difuntos, dedicado a recordar a las personas fallecidas, especialmente a los adultos.

Estas fechas no se celebran de la misma manera en todo el país. Las prácticas y los significados pueden variar de una región a otra, de acuerdo con las costumbres familiares y comunitarias.

¿Cuál es el origen del Día de Muertos?

Enrique Ortiz, historiador, escritor y cronista de la Ciudad de México, explica que esta celebración forma parte de las costumbres que las familias mexicanas han mantenido a lo largo del tiempo para recordar a quienes fallecieron.

El especialista señala que uno de los antecedentes de la festividad se encuentra en las conmemoraciones católicas del 1 y 2 de noviembre: el Día de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, respectivamente.

Durante la Edad Media, en Europa se desarrollaron prácticas religiosas relacionadas con la veneración de las reliquias de los santos, como huesos y fragmentos considerados sagrados.

La visita a determinados templos y la veneración de estas reliquias se vinculaban con las indulgencias, dentro de las creencias religiosas de la época.

Estas costumbres forman parte de los antecedentes europeos que llegaron a América durante el siglo XVI, con la llegada de los conquistadores y la expansión del catolicismo en los territorios que posteriormente conformarían la Nueva España.

“Esta tradición se origina en gran medida en Europa”, explica Ortiz al referirse a la influencia de las celebraciones religiosas en la conformación del Día de Muertos.

El sincretismo que dio forma a la tradición mexicana

Con la llegada de los españoles, las prácticas católicas se encontraron con las ceremonias y creencias de los pueblos mesoamericanos, que ya realizaban rituales relacionados con la muerte y el culto a sus antepasados, además de ceremonias dedicadas a sus deidades.

De este encuentro surgió un proceso de sincretismo cultural y religioso que se desarrolló durante el Virreinato. En él se incorporaron elementos de distintas procedencias, hasta dar forma a expresiones que hoy caracterizan al Día de Muertos.

Entre los elementos presentes en las ofrendas mexicanas destacan el copal, las flores de cempasúchil y diversos alimentos, junto con símbolos de la tradición católica, como las veladoras y las imágenes religiosas.

También surgieron expresiones gastronómicas vinculadas con estas fechas, como el pan de muerto y las calaveritas de azúcar, que forman parte de la identidad de la celebración. Ortiz señala que existen paralelismos con dulces y preparaciones europeas, como los huesos de santo de España y los frutti dei morti de Italia.

Así, el Día de Muertos se convirtió en una manifestación cultural en la que conviven elementos indígenas y europeos, reinterpretados por las comunidades y las familias mexicanas a lo largo de los siglos.

 

Foto: Pixabay

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