El exsenador advirtió sobre el deterioro del Estado de derecho, cuestionó la reforma judicial y acusó al expresidente Andrés Manuel López Obrador de intervenir en las decisiones del gobierno de Claudia Sheinbaum.
México atraviesa una profunda crisis política, con señales de debilitamiento de la democracia, deterioro institucional y pérdida de confianza en la clase gobernante, consideró el exsenador Juan José Rodríguez Prats, quien advirtió que el país enfrenta un escenario preocupante por el avance del autoritarismo y el debilitamiento del Estado de derecho.
En entrevista para XEU, el también exlegislador sostuvo que la democracia mexicana ha sufrido un retroceso significativo durante los últimos años, luego de que, a su juicio, las instituciones construidas durante la transición política perdieran solidez y capacidad para garantizar el equilibrio entre los poderes.
“¿Estamos en democracia o no en este momento? No, definitivamente. El retroceso es brutal”, expresó al cuestionar las decisiones políticas y las reformas constitucionales impulsadas desde 2018.
Rodríguez Prats recordó que México experimentó un proceso gradual de apertura política que incluyó diversas reformas electorales, la incorporación de las minorías a la representación legislativa y la alternancia en los gobiernos estatales, hasta llegar al cambio de partido en la Presidencia de la República en el año 2000.
Sin embargo, consideró que la falta de acuerdos y la mezquindad de las dirigencias partidistas contribuyeron al deterioro de las instituciones, situación que, desde su perspectiva, se profundizó a partir de 2018.
El exsenador cuestionó particularmente la reforma al Poder Judicial y otras modificaciones constitucionales que, afirmó, han debilitado las garantías jurídicas y los contrapesos institucionales.
Uno de los principales señalamientos del exlegislador fue contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien acusó de mantener influencia sobre las decisiones de la administración encabezada por Claudia Sheinbaum.
Rodríguez Prats sostuvo que la continuidad de esa influencia representa un problema para el ejercicio autónomo de la Presidencia, pues consideró que quien concluye su mandato debe retirarse de las decisiones cotidianas del gobierno.
“Definitivamente, Andrés Manuel (...) sí está entrometiéndose en la actual administración, sí está moviendo sus piezas”, afirmó.
A su juicio, esta situación afecta la conducción del país y genera dudas sobre la autonomía con la que se toman las decisiones gubernamentales.
También cuestionó el desempeño de la actual administración federal y consideró que la presidenta debe dar prioridad al cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales por encima de los intereses partidistas.
Para ilustrar su postura, recordó una reflexión atribuida al expresidente Adolfo Ruiz Cortines sobre las limitaciones del titular del Ejecutivo: el periodo constitucional y su sentido de responsabilidad.
Rodríguez Prats señaló que el deterioro institucional no se limita al ámbito federal, sino que también se manifiesta en la inseguridad, la actuación de las autoridades y la falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
Consideró que México presenta señales preocupantes tanto de autoritarismo como de debilitamiento del orden institucional, mientras que en algunas regiones el crimen organizado mantiene una presencia que limita la capacidad de las autoridades.
“Hay signos graves de anarquía y hay signos graves de dictadura y de autoritarismo”, expresó al describir el panorama nacional.
El exsenador también manifestó preocupación por los episodios de violencia contra actores políticos y por las controversias relacionadas con organismos encargados de los procesos electorales.
En ese contexto, insistió en que el respeto a la Constitución debe ser una obligación central de quienes ocupan cargos públicos y no una formalidad que pueda quedar subordinada a los intereses políticos.
Desde su experiencia como legislador, Rodríguez Prats afirmó que el trabajo parlamentario ha perdido calidad y profundidad, pues, aseguró, actualmente se discuten menos los argumentos y las consecuencias de las iniciativas antes de su aprobación.
El exsenador, quien militó durante años en el PRI y posteriormente en el PAN, recordó que en otras etapas de su trayectoria política existían mayores espacios para el intercambio de ideas y la deliberación legislativa.
“Hoy no hay debate. Hoy no se cruzan argumentos, no se cruzan razones. Las leyes no se analizan, se aprueban”, sostuvo.
A su juicio, la aprobación acelerada de reformas y la falta de discusión pública suficiente representan un riesgo para la calidad de las leyes y para la conservación de las instituciones democráticas.
También consideró que los funcionarios deben asumir la responsabilidad de preservar las instituciones que reciben, en lugar de partir de la idea de que todo lo realizado por administraciones anteriores debe ser eliminado o sustituido.
Al referirse a la sociedad mexicana, Rodríguez Prats señaló que existe una combinación de indiferencia, temor y descontento frente a la situación política del país.
Indicó que la desigualdad económica, la falta de oportunidades para algunos sectores y la distancia entre generaciones contribuyen a un escenario complejo, en el que una parte de la población mantiene poca participación en los asuntos públicos.
Asimismo, destacó que entre los jóvenes existe una creciente inconformidad ante la falta de perspectivas laborales y de futuro, un fenómeno que, dijo, también se observa en otros países.
El exsenador cuestionó que el debate político continúe centrado en categorías tradicionales de izquierda y derecha, al considerar que los cambios sociales y tecnológicos del siglo XXI requieren nuevas formas de comprender las demandas ciudadanas.
Finalmente, Rodríguez Prats insistió en que reconocer la magnitud de los problemas es el primer paso para corregirlos, por lo que llamó a no minimizar las señales de deterioro institucional.
Afirmó que México enfrenta desafíos importantes en materia política, económica, educativa y de seguridad, y advirtió que sin una evaluación crítica de la situación será difícil recuperar la confianza ciudadana y fortalecer el Estado de derecho.