Un robot que identifica colores y los transforma en movimientos para enseñar a los niños conceptos de dirección, ángulos y robótica fue desarrollado por estudiantes de Ingeniería Mecatrónica del Instituto Tecnológico de Veracruz.
Fernando Castillo González, estudiante de noveno semestre, explicó que el proyecto, bautizado como Jenny, fue desarrollado en apenas dos días por él y otro compañero, con la finalidad de acercar la tecnología a los menores desde temprana edad.
“Es básicamente un robot con sensor de colores, un método funcional para la educación de niños. En este caso, para que puedan interactuar con las direcciones a una muy temprana edad, incluso que sepan las diferencias entre un ángulo de 90 y 45 grados”.
El universitario, quien también imparte clases a niños en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI), señaló que la idea surgió de la necesidad de facilitar el aprendizaje de conceptos que pueden resultar complicados para los menores.
El prototipo cuenta con un sensor que identifica diferentes colores y ejecuta movimientos previamente programados, permitiendo que los niños relacionen cada tonalidad con una acción.
Por ejemplo, el color verde hace que el robot avance, mientras que el amarillo reduce su velocidad, de manera similar al funcionamiento de un semáforo.
Otros colores permiten realizar giros específicos: el naranja corresponde a un movimiento de 45 grados y el azul a uno de 90 grados hacia la izquierda.
“Ellos ven un color y lo empiezan a vincular con un movimiento. Como vimos en el video, el verde avanza, el amarillo puede ir más lento, que en este caso replica los colores de un semáforo”.
Con estas funciones, los menores pueden crear recorridos y laberintos, además de comenzar a familiarizarse con conceptos de programación, electrónica y construcción de robots.
El dispositivo también cuenta con un control remoto, lo que amplía las posibilidades de interacción.
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Castillo González explicó que el robot está pensado como una herramienta educativa para niños a partir de los 4 años, etapa en la que comienzan a identificar colores, sonidos y movimientos.
El proyecto todavía se encuentra en desarrollo, pues sus creadores trabajan en mejorar su apariencia mediante la construcción de un chasis que resulte más atractivo y adecuado para los menores.
El estudiante indicó que todavía no se ha concretado una patente y que actualmente se concentran en perfeccionar el prototipo.
Además, destacó que el proyecto combina conocimientos de mecatrónica con la participación de estudiantes vinculados al capítulo de la Sociedad de Electrónica de Potencia (PES) del IEEE, relacionado con áreas como la energía y sus aplicaciones tecnológicas.
“Estos proyectos básicamente son a pequeña escala. Algunos los podrán ver como muy sencillos, pero es el inicio educativo, que es lo que tanto necesita este país en temas de electrónica”.
El objetivo es que herramientas como Jenny puedan utilizarse en escuelas para despertar el interés de los niños por la ciencia, la ingeniería y la tecnología.