Desde hace casi dos años, cada sábado hay personas que llegan a la Cruz Roja de Veracruz con libreta en mano, tomando fotos y anotando todo lo que aprenden, según comentó Lucila Ale de Ficachi coordinadora del programa de salud mental de la Cruz Roja en Veracruz.
No es un curso pagado ni un taller exclusivo: es el programa de salud mental que la delegación veracruzana ofrece de forma gratuita a la comunidad, y que con el tiempo fue creciendo hasta dar origen a algo completamente inesperado: dos juegos de mesa diseñados por ellos mismos para trabajar las emociones en familia.
Lucila Ale de Ficachi, coordinadora de damas voluntarios en programas sociales de la institución, es una de las impulsoras de esta iniciativa. Lleva más de un año y ocho meses viendo cómo el programa sabatino de pláticas se consolida semana a semana con temas distintos, participantes nuevos y un grupo base que prácticamente no ha faltado desde el inicio, en febrero de 2025.
Lo que diferencia este programa de otros es su enfoque preventivo. No está pensado para personas en crisis, sino para cualquier veracruzano que quiera llevarse recursos prácticos para manejar mejor su vida cotidiana. Eso, precisamente, fue lo que comenzó a abrir puertas hacia algo más amplio.
Al terminar cada sesión, los asistentes se acercaban a agradecer, pero también a pedir algo más:
"Me gustaría que vinieran mis hijos, mis nietos, mi esposo, mi familia" — Lucila Ale de Ficachi, coordinadora de damas voluntarios de Cruz Roja Veracruz
Esa petición repetida semana tras semana fue la semilla. Lucila, quien además ejerce como terapeuta familiar, comenzó a pensar en cómo llevar el trabajo emocional más allá del espacio de las pláticas y directo al hogar.
El resultado fue concreto y accesible: dos juegos de mesa desarrollados íntegramente en la delegación de Veracruz. Uno es una lotería de emociones y el otro un memorama de emociones. Ambos se juegan exactamente igual que sus versiones tradicionales, esas que cualquier familia veracruzana conoce de sobra, pero con un giro significativo: en lugar de imágenes del gallo, la sirena o el sol, las cartas muestran emociones.
Vergüenza, culpa, miedo, enojo, tristeza, alegría. Emociones que los niños sienten todos los días pero que muchas veces no saben nombrar. Y ahí está precisamente el valor del juego: no en ganar ni perder, sino en que cada quien empiece a identificar qué está sintiendo y pueda decirlo en voz alta.
"Cuando una emoción recibe y la hablas con el nombre correcto, tú aprendes también a mejorar la relación con tu emoción y a manejarla mejor" — Lucila Ale de Ficachi, coordinadora de damas voluntarios de Cruz Roja Veracruz
Para los niños, poner nombre a lo que sienten es un paso enorme. Un pequeño que puede decir "siento enojo" o "siento culpa" ya tiene una ventaja enorme sobre uno que solo sabe que algo le molesta pero no puede expresarlo. Y eso, con el tiempo, transforma la forma en que se relacionan con los demás y consigo mismos.
Hay otro ángulo en estos juegos que vale la pena destacar. En una época donde celulares y tabletas compiten por la atención de cada integrante de la familia, sentarse juntos alrededor de una lotería se convierte en algo casi revolucionario.
"La tecnología nos está rebasando. Yo creo que la tecnología tiene muchas cosas buenas, pero hay que tener límites. Cuando se pierden estos límites, pues ya la familia se mueve" — Lucila Ale de Ficachi, coordinadora de damas voluntarios de Cruz Roja Veracruz
Los juegos están pensados para todas las edades, aunque el enfoque en los más pequeños es especialmente importante. Cuanto antes un niño aprende a identificar y nombrar sus emociones, mejores herramientas tendrá para construir relaciones sanas, resolver conflictos y cuidar su salud mental a lo largo de su vida.
Los juegos ya están disponibles y se pueden adquirir directamente en la caja de la delegación de Cruz Roja Veracruz. Los precios son accesibles y, según explicó Lucila, no responden a una lógica comercial sino al costo real de producción:
Ambos productos incluyen instructivo y están elaborados con cuidado. La cantidad disponible es limitada por ahora, por lo que quienes estén interesados pueden acercarse a la caja de la institución, mencionar que van por los juegos de salud mental y adquirirlos sin necesidad de cita ni trámite especial.
Lo que hace especial a esta iniciativa no es solo el producto final, sino su origen. Estos juegos no llegaron de una empresa externa ni de un programa federal. Nacieron de escuchar a la gente, de las conversaciones al final de cada plática sabatina, de la necesidad real de familias veracruzanas que querían seguir trabajando en casa lo que aprendían en Cruz Roja.
El programa de salud mental de la delegación Veracruz de Cruz Roja Mexicana sigue sumando sábados, sigue sumando participantes y, ahora, también suma herramientas que pueden llegar a cualquier hogar por menos de lo que cuesta una pizza. Una pequeña gran apuesta por el bienestar emocional de las familias veracruzanas.