Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, tres veces candidato a la Presidencia de la República, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y una de las principales figuras de la izquierda mexicana, falleció la noche del miércoles 28 de octubre a los 92 años de edad.
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, el ingeniero civil desarrolló una trayectoria política que marcó un antes y un después en la oposición al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que durante décadas mantuvo la hegemonía política del país.
Su participación en las elecciones presidenciales de 1988, la fundación del PRD y su llegada a la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal en 1997, mediante el voto popular, lo convirtieron en uno de los protagonistas de la transición democrática mexicana.
Tras conocerse su fallecimiento, autoridades, intelectuales y políticos de distintas corrientes expresaron sus condolencias y reconocieron su participación en la transformación del sistema político nacional.
El analista político y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Eduardo Sadot, consideró que es precipitado reconocer a Cárdenas como un líder de la izquierda mexicana, pues su trayectoria contribuyó a cuestionar las estructuras tradicionales del poder.
“Lo que sí hay que reconocerle, que me parece muy importante, es que es el último héroe de la revolución democrática; en México tuvimos efectivamente una revolución, que podemos decir una revolución democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas”.
De acuerdo con el analista, el movimiento que encabezó representó una transformación política impulsada por la vía pacífica, mediante la organización ciudadana, la movilización social y la exigencia de elecciones más democráticas.
Entre los personajes que participaron en los orígenes de esta corriente se encontraban Rodolfo González Guevara, Porfirio Muñoz Ledo, César Buenrostro, Óscar Pintado Zapata, Alfonso Vaca Morales e Ifigenia Martínez.
“El primer grupo que inicia prácticamente lo que viene a ser una revolución en México sin armas, no sangrienta, una revolución pacífica que terminó siendo una revolución democrática, fueron estas personas”.
La trayectoria de Cárdenas estuvo marcada por su paso inicial por el PRI, partido en el que ocupó distintos cargos públicos. En 1976 fue elegido senador por Michoacán y, posteriormente, se desempeñó como gobernador de esa entidad entre 1980 y 1986.
Sin embargo, durante la década de 1980 comenzó a cuestionar los mecanismos internos del partido, particularmente la selección de su candidato presidencial y la orientación económica del gobierno federal.
En 1986, junto con otros políticos priistas, impulsó la Corriente Democrática, un movimiento que demandaba mayor apertura y participación de la militancia en las decisiones partidistas.
Sadot recordó que el grupo buscaba establecer criterios más democráticos para elegir al candidato presidencial, entre ellos que tuviera experiencia en cargos de elección popular y una trayectoria de cercanía con la ciudadanía.
“Deciden pronunciarse para exigir que el candidato a la presidencia sea alguien que haya ocupado un cargo de elección popular y que tenga raíces dentro del PRI. Obviamente quien apuntaba a que sería el candidato a la presidencia era Carlos Salinas de Gortari que nunca había ocupado un cargo de elección popular sino que había sido un burócrata y sí, muy destacado y con muchos conocimientos pero que no tenía ningún arraigo en su relación con el pueblo de México”.
La designación de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial del PRI profundizó las diferencias. Tras la ruptura con la dirigencia priista, Cárdenas y sus aliados dejaron el partido y construyeron una alternativa electoral opositora.
En 1988, Cárdenas encabezó al Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición que reunió a partidos, organizaciones sociales y sectores inconformes con el régimen priista.
La elección presidencial del 6 de julio de ese año estuvo marcada por la controversia después de que el sistema de cómputo electoral presentara una interrupción durante el conteo de los votos. Finalmente, las autoridades declararon ganador a Salinas de Gortari, pero el resultado fue cuestionado por la oposición y dio lugar a movilizaciones en defensa del voto.
El episodio, conocido como la “caída del sistema”, se convirtió en uno de los acontecimientos más controvertidos de la historia electoral contemporánea de México y contribuyó a fortalecer la exigencia de cambios en las instituciones democráticas.
Como consecuencia de aquel movimiento, en 1989 Cárdenas participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, una fuerza política que aglutinó a distintas expresiones de izquierda y sectores opositores al PRI. Fue su presidente nacional hasta 1993.
Su candidatura presidencial de 1988 fue la primera de tres intentos por llegar a la Presidencia de México. Volvió a competir en 1994 y en el año 2000, ambas ocasiones como candidato del PRD, aunque no obtuvo el triunfo.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 1997, cuando ganó la elección para encabezar el Gobierno del Distrito Federal y se convirtió en el primer jefe de Gobierno de la capital elegido mediante el voto popular.
Su triunfo representó un cambio significativo en la historia política de la Ciudad de México, pues hasta entonces su gobernante era designado por el presidente de la República.
Con este resultado, Cárdenas consolidó el avance electoral de la oposición y abrió una nueva etapa para la izquierda en el gobierno de la capital del país.
La influencia de Cárdenas se extendió más allá de sus candidaturas presidenciales y de su paso por el gobierno capitalino. Su movimiento contribuyó a organizar a sectores de oposición que durante años habían tenido dificultades para competir en condiciones de mayor apertura frente al partido gobernante.
Posteriormente, el PRD se convirtió en una de las principales fuerzas de izquierda del país, aunque con el paso de los años perdió presencia frente a otras expresiones políticas, entre ellas el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Cárdenas se separó del PRD en 2014, después de expresar desacuerdos relacionados con la actuación del partido y el contexto político de Guerrero tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
En sus últimos años continuó participando en el debate público sobre el rumbo del país y los asuntos energéticos. En 2026 asumió la presidencia honoraria de una comisión consultiva de Petróleos Mexicanos (Pemex), vinculada con el análisis estratégico del sector petrolero.
Su trayectoria quedó ligada a una etapa decisiva de la historia política mexicana: la construcción de una oposición con capacidad de disputar el poder por la vía electoral y la apertura de espacios para la competencia democrática. Su legado, sin embargo, también forma parte de una historia de disputas electorales, divisiones partidistas y transformaciones de la política mexicana.
Foto: redes sociales (Twitter/X)