Desde este lunes 3 de noviembre entró en vigor en todo el país la prohibición oficial del uso de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos en escuelas de educación básica, una medida impulsada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel federal. En Veracruz, las escuelas ya se habían preparado con semanas de anticipación, y los directivos aseguran que la transición ha sido más tranquila de lo que muchos esperaban.
Alejandro Correa Valdivia, director de la escuela primaria José María Morelos y Pavón, explicó a XEU Noticias los detalles de cómo se está aplicando esta disposición en su plantel y cuál ha sido la respuesta de las familias ante el cambio.
La prohibición no llegó de sorpresa a esta escuela veracruzana. Desde el viernes 23 de octubre, la Secretaría de Educación de Veracruz convocó a una reunión en la Arena Veracruz donde directivos, padres de familia y representantes de los consejos de participación escolar recibieron información directa sobre los alcances de la nueva norma.
En ese encuentro, la secretaria de educación estatal, la subsecretaria y varios especialistas presentaron estadísticas sobre el impacto del uso sin restricciones de pantallas en el desarrollo infantil, y entregaron cuadernillos informativos para que las familias pudieran asumir un compromiso formal con la medida.
"Convocó la secretaria de educación de Veracruz el viernes 23 de octubre para explicar justamente esta situación. Fueron padres de la mesa directiva, del consejo de participación escolar para que estuvieran directamente enterados", dijo Alejandro Correa Valdivia, director de la primaria José María Morelos y Pavón
Los teléfonos y tablets solo podrán usarse dentro del aula si el docente lo tiene contemplado expresamente en su planeación didáctica. Fuera de ese contexto, no hay lugar para los dispositivos dentro del plantel.
Uno de los temas que ha generado más conversación entre padres y maestros es el de los relojes inteligentes. Muchas familias los utilizaban como herramienta de monitoreo en tiempo real para saber dónde están sus hijos, algo comprensible en un contexto de inseguridad. Sin embargo, el director señala que estos dispositivos presentan un problema que va más allá del rastreo.
"Algunas maestras vieron que un niño o una niña traía ese reloj y dijeron: 'Es que ahí también recibe llamadas y ahí también puede grabar audio, o video, creo que algunos pueden tomar foto", agregó Alejandro Correa Valdivia, director de la primaria José María Morelos y Pavón
El director es directo al explicar por qué esto representa un riesgo real dentro del salón de clases:
"Los niños no tienen autorización para tomar fotos de sus compañeras y de sus compañeros. Si nosotros para subir la foto del homenaje necesitamos una autorización específica de las familias, pues los niños sin el permiso de sus papás no tendrían por qué tener algo con qué tomar alguna foto. Si toman una foto graciosa de sus compañeros, podría dar pie a memes, y eso es lo que se quiere cuidar también".
Para los casos donde una familia insiste en que su hijo use un dispositivo de rastreo por razones de seguridad, la escuela está dispuesta a llegar a un acuerdo, siempre que el dispositivo cumpla con criterios muy específicos: que solo sirva para localización y que no tenga funciones de cámara, micrófono ni llamadas.
El director dijo que no habrá operativos de revisión de mochilas, algo que por normativa tampoco está permitido. Sin embargo, si se detecta que un alumno porta un dispositivo, el protocolo es el siguiente:
Correa Valdivia contó que incluso antes de que entrara en vigor la prohibición oficial ya había tenido que retener un celular, y que el padre de familia respondió de forma positiva al llamado de atención.
Para el director Correa Valdivia, el mayor desafío de esta política no está dentro de las aulas, sino en los hogares. Y lo dice sin rodeos.
"Servirá de poco si en la escuela lo cumplimos, pero en casa nuevamente no hay restricciones, no hay uso cuidado, no hay un uso responsable, no se le enseña a las niñas o a los niños qué es lo que deberían o no deberían de hacer en redes, porque también lo que sucede fuera de la escuela pues viene y nos impacta aquí en el plantel".
El directivo reconoce que entiende la realidad de muchas familias veracruzanas donde ambos padres trabajan y el celular termina siendo, en la práctica, quien "cuida" al menor en casa. Pero insiste en que esa dinámica tiene consecuencias que llegan hasta la escuela.
Un ejemplo concreto: hace apenas unas semanas, la SEP publicó nuevos protocolos que obligan a las escuelas a atender situaciones de ciberacoso o violencia digital entre alumnos del mismo plantel, incluso cuando estos ocurren fuera del horario escolar, en vacaciones o fines de semana. Eso significa que lo que un niño hace con su celular un sábado por la noche puede terminar siendo un problema que el director tenga que resolver el lunes por la mañana.
Pese a que se trata de una medida que modifica hábitos muy arraigados, la recepción entre los padres de familia de la primaria José María Morelos y Pavón ha sido favorable. Ninguna familia presentó quejas formales ni manifestó inconformidad.
"Nadie se quejó. Como que lo entendieron, quiero yo pensar".
El exhorto final del director va dirigido a toda la comunidad escolar: padres, tutores y cuidadores deben asegurarse de que el uso que sus hijos hacen de cualquier dispositivo, dentro o fuera de la escuela, no vulnere los derechos de nadie más. La meta, dice, es construir una cultura de paz que empiece en casa y se consolide en el aula.
La prohibición de celulares en escuelas de educación básica es parte del programa Veracruz: Aprende Sin Distracciones, alineado con los lineamientos federales de la SEP vigentes a partir del 3 de noviembre de 2025 en todo el territorio nacional.